Para Roberto, alguien lo había embrujado. Lo decía como broma, pero en el fondo lo había llegado a creer. Y es que todo lo que hacía le salía mal. En el colegio había sido un desastre. En la universidad el 'maleficio' lo había llevado a abandonarla. En los trabajos nada le salía bien, siempre había alguien a quien le caía mal, y para colmo ese alguien por lo regular había sido su jefe; de manera que nunca había durado mucho tiempo en cada empleo. Definitivamente 'alguien lo estaba embrujando'. En su casa sentía todo desastroso: con su mamá regañándolo siempre, su padre sermoneando y sus dos hermanos reclamándole que aportara más.
Sólo su grupo de amigos lo medio comprendía. Los conocía de toda la vida, habían crecido juntos en el barrio y habían jugado potra juntos en la calle. Aunque algunos se burlaban y hacían chistes de sus fracasos llamándole 'salado', fue ahí donde tuvo la suerte de que Luis le hablara francamente.
Luis no le caía muy bien. Su familia había sido una de las más pobrecitas del lugar; pero el muchacho había salido adelante increíblemente. La buena suerte lo había acompañado, primero para conseguirse un trabajo en el que lo apoyaron para que estudiara y después lo ascendieron hasta convertirlo en gerente administrativo. Ahora Luis ganaba un buen sueldo, se había casado y vivía en una bonita casa construida sobre lo que había sido la covacha en que creció.
¿Qué le dijo Luis? El consejo que le dio cambió su vida por completo. Muy serio le aconsejó: ¡Deshazte de tu peor enemigo! Roberto preguntó, ¿quién es? Y recibió la respuesta: ¡Tú mismo! Aquello le dolió. En son de broma le preguntó si quería que se suicidara. 'No, Roberto, lo que necesitas es deshacerte para siempre de tus pensamientos negativos'. Le habló entonces de dejar de echar la culpa a todos y a todo, de dejar de sentirse víctima de los demás, de aceptar que para bien o para mal nosotros forjamos nuestro propio destino. Le dijo que Dios nos dio 'libre albedrío' para hacer de nuestra vida algo grande o hacer de ella una porquería. La clave, le dijo, está en tomar en serio esa elección.
LO NEGATIVO: Dejar que nuestros propios pensamientos negativos acaben 'embrujándonos'.
LO POSITIVO: Hacer lo correcto, deshacernos de nuestro peor enemigo, nuestra forma incorrecta de pensar.