18/05/2024
12:15 AM

Trascender

Elisa M. Pineda

Las dificultades con las que nos corresponde lidiar casi a diario nos empujan a crear rutinas de pesimismo, que van creciendo e invadiéndolo todo, como enredaderas que se meten en cualquier resquicio, especialmente en aquellos creados por la desilusión.

Los motivos para lo anterior suelen abundar: que si el costo de la vida, que los cortes inesperados de energía eléctrica, que el irrespeto a las reglas más elementales de tránsito y la delincuencia oportunista que usa todo a su favor, siempre encontraremos algo, un motivo de cualquier tipo, que nos lleve a la queja, a la desesperanza.

¡Es tan fácil transmitir esa desilusión con el entorno! Pero no siempre lo fácil es sinónimo de bueno, en ocasiones solamente se trata de un caminar en círculos que nos lleva al mismo punto de salida y que no nos permite avanzar.

Casi sin querer, vamos repitiendo esas actitudes y con ellas, dando un ejemplo cuestionable a quienes nos ven y nos escuchan con atención, que son nuestros más próximos, los hijos, los familiares, los colegas y los amigos.

Transmitir desesperanza es tan fácil y cotidiano, que pocas veces somos capaces de percatarnos. Las justificaciones a lo incorrecto, injusto e ilegal están a la orden del día, desde la frase “es que estamos en Honduras” hasta “qué vamos a hacerle, hay que aceptar que las cosas son así”, cada quien va poniendo la piedra que corresponde en esta muralla que nos obstaculiza el camino hacia el desarrollo.

Unas más grandes que otras, por acción, omisión y también por comunicación, vamos todos escarbando más la hondonada en la que muchas veces nos parece estar. Nos resignamos a que así sea.

Es preciso que los hondureños y hondureñas recobremos nuestra propia dignidad, que hagamos acopio de lo bueno que tenemos para salir adelante. Para avanzar es necesario generar un espíritu fuerte, de lucha ante la adversidad, de orgullo por lo que somos, más allá de las situaciones que suelen ser pasajeras.

Trascender, que significa ir más allá, implica recuperarnos del pesimismo que suele embargarnos. Es superar momentos difíciles y enseñar a las nuevas generaciones que es posible realizar los sueños en Honduras.

Trascender es señalar lo que está mal, no para regodearnos en ello, sino para hacer evidente lo que estamos llamados a cambiar. No podemos normalizar la injusticia, la ilegalidad y la violencia de baja o gran intensidad, porque nunca será esa la salida a nuestros problemas compartidos.

Trascender es dejar de utilizar la frase “aquí así es” como la excusa más usada y aceptada, como el ancla más grande a la falta de cambios sustanciales en muchos ambientes y personas.

Es extremadamente fácil entrar en ese círculo de la queja constante, también lo es contagiar a otros. Me ha sucedido infinidad de veces y confieso que lo más difícil es estar atentos para decidir cuándo callar.

Tampoco implica pretender que todo es “miel sobre hojuelas” e ignorar los problemas; sino reconocerlos, hablarlos, pero aprender a soltar, a dejarlos ir, a no invitarlos a quedarse con nosotros.

Todo radica en la manera en cómo asimilamos las situaciones, ¿logramos superar y continuar el viaje? Después de todo, la vida fluye. Aprendamos a trascender y a esperar con esperanza, siempre será el mejor camino.

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