05/06/2026
03:44 PM

Tiempo de sacudimiento

Le comparto este principio en medio de los tiempos que estamos viviendo. Este es un tiempo de sacudimiento, el tiempo cuando hay un movimiento en todas las cosas. Nada está inamovible, todo se mueve; los bancos, los Gobiernos, los líderes, las finanzas… Hoy hay salud, mañana no sabemos. En fin, hay un movimiento que obviamente provoca un desequilibrio.

Pero en medio de todo eso, qué lindo es saber que Dios dejó una orden y un principio al hombre y a la mujer y les dijo: “Fructificad y multiplicad y llenad la tierra”. Me encanta lo que dice el consejo de Dios en Génesis 8, “mientras la tierra permanezca no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno, el día y la noche”.

Quizás sea de noche o quizás esté empezando el día, pero le tengo una noticia: todo es un tiempo de cambio, próximamente en pocas horas estará el día a su favor. ¿Por qué? Porque Dios lo ha dicho, habrá siembra y cosecha, habrá día y habrá noche, habrá semilla y habrá fruto.

Quizás usted ha sembrado y no ha visto el fruto, es entonces cuando debe saber que Dios dice en este tiempo “cien veces más”.

En este tiempo viene una nueva oportunidad para su vida, quizá está ahí y no tiene empleo, quizá está enfermo, está desvalido… hoy es un tiempo de tomar decisiones y decir: “Dios, en medio de la adversidad, en este momento, yo tomo la palabra y declaro que voy a fructificar y me voy a multiplicar”.

Muchos creyentes piden y mucha gente expresa: “Señor, ayúdame, bendíceme, guíame”. ¿Es malo eso? No, no es malo. Pero creo que es el tiempo de decir: “Dios, en medio de lo que estoy pasando dame la oportunidad, la creatividad, la capacidad de poder ir y desarrollar y sacar los talentos que están escondidos”.

Si está pasando de noche, este es el día; el Señor lo va a sorprender, Él nos puede sorprender a través de un amigo, una amiga, o gente que usted nunca ha visto, Dios lo conecta con gente que usted ni conoce.

En su vida, usted debe tener un balance entre no caer en un afán extremo, pero tampoco caer en la inactividad. Para ello debe tener presente siempre la ley de la siembra y la cosecha que le enseñará qué es lo que usted debe hacer para cosechar algo: sembrar. Después de ello, mantener la confianza en su creador.

Isaías 55:5 dice “He aquí, llamarás a gente que no conociste, y gentes que no te conocieron correrán a ti, por causa de Jehová tu Dios, y del Santo de Israel que te ha honrado”.

Tome esta palabra, aprópiese de ella, ¡es poderosa!

Recuerde: Dios lo sorprenderá hoy, lo sorprenderá mañana y de repente en medio de nuestros tiempos, que son tiempos de cambios.