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Saber estar conmigo mismo

  • Actualizado: 15 agosto 2021 /

“Saber estar con los demás” está muy relacionado con “saber estar conmigo mismo”. Aunque los aislamientos producidos por la pandemia, es evidente que nos han alejado de los otros, pero al menos ¿nos han permitido estar más cerca de nosotros mismos? No es una pregunta retórica, sino muy seria. Porque la distancia afectiva, racional y espiritual que vivo respecto a los demás suele estar relacionada con la “distancia” que vivo conmigo mismo.

Las redes sociales se dice que nos permiten acercarnos a los que están lejos, pero muchas veces, nos alejan de los que están cerca. En verdad no se trata de una disyuntiva, los de lejos o los de cerca, sino de un planteamiento más amplio e íntimo. Sí, cuántas veces se ha creado tanto en jóvenes como en adultos, una dependencia enfermiza, no tanto de las otras personas, sino de los medios electrónicos. Las terminales electrónicas no solo han ocupado el lugar del otro, sino de mí mismo. ¿He probado a estar horas con mi teléfono apagado? La gran novedad de las redes sociales es que podemos subir nuestra información, sentimos que podemos “decir” a los demás. Pero para un diálogo hay que hablar y escuchar. De hecho, no me siento satisfecho si no hay alguien que escucha lo que yo digo. Escuchar será siempre la clave de una comunicación humanizante. Lo más difícil de “saber escuchar” es “saber escucharnos a nosotros mismos”. Solo si sé hacer silencio interior podré escuchar la persona del otro.

Uno de los frutos de “saber estar conmigo” será no tener miedo al cambio. Habrá otro lugar o actividad, pero yo podré seguir cerca de mí mismo. Muchos deseos de volver a lo de antes son formas de miedo a no encontrarme a mí mismo, porque no me conozco lo suficiente. La “confianza en uno mismo” tiene muchos factores, pero principalmente consiste en conocerse de verdad. Para los cristianos es mucho más que una simple técnica de relajación, es un camino de interiorización. Tendemos a pensar, “yo ya conozco mis sentimientos” o “yo controlo mis pensamientos”, pero situaciones como esta pandemia descubren nuestra realidad.

Para los creyentes en Cristo, quien gustaba ir a un lugar solitario a orar, el silencio meditativo, llamado por los cristianos “oración contemplativa”, es un elemento fundamental no solo para su vida interior, sino también para su actividad y comunicación con los demás. Porque solo cuándo sé estar conmigo mismo, conocerme y aceptarme, entonces soy capaz de estar de verdad cerca del corazón de los demás.