¿Quién está a cargo?

Las industrias del entretenimiento y los premios más importantes parecen perder su rumbo, con cambios que indignan al público y cuestionan la valoración del talento real.

  • Actualizado: 01 de febrero de 2026 a las 23:50 -

Las grandes industrias del entretenimiento han dejado sus monumentales compañías a cargo de gente con una mentalidad muy diferente a la de sus predecesores.

Predecesores que por cierto fueron quienes hicieron grandes a estos gremios. Desde luego que los cambios y las innovaciones son cruciales para que las cosas puedan seguir andando, pero cuando son tan radicales y tambalean un poco la manera en que el público acostumbra a ver ciertas cosas, estos cambios no funcionan.

Un ejemplo podría ser el de Disney. Películas como Toy Story y Blancanieves que en el pasado habían sido de las preferidas de la gente, en sus últimas entregas han resultado un total fiasco. En la primera introdujeron temas completamente inapropiados para los niños, que son las personitas a las que van dirigidas estas creaciones.

En la segunda, para comenzar, contrataron a una actriz que se dedicó a “gritar a los cuatro vientos” que no le gusta esta historia, luego el guion era opuesto al que se escribiera originalmente.

Creo que, si tanto disgusta la historia y tanto se está en desacuerdo con ella, deberían llamar a sus nuevas ideas con otros nombres y no distorsionar la original, al menos no de la manera en que lo hicieron con esta última versión -que por cierto y al igual que la última Toy Story- no solo no gustó a la audiencia, sino que la indignó.

La gente se volcó a las redes sociales para mostrar su descontento. Esto se reflejó en las taquillas, desde luego. Muchos criticaron a la directora general de Disney sacando a la luz asuntos personales que se supone han influido en lo que se produjo en esos momentos.

Algo muy parecido está sucediendo con las entregas de ciertos premios que han pasado de ser de lo más prestigiosos a ser galardones que cualquiera está “ganando”. Se me ocurren los Grammy Latinos, por ejemplo. Hace unos veinte años, los artistas premiados con este reconocido trofeo eran verdaderos prodigios en las diferentes áreas en las que se desarrollaban. Hoy en día solo deben autodenominarse “artistas”, tener a un montón de gente siguiéndoles en redes y eso es todo.

El talento ya no es requisito para ganar un Grammy Latino. Uno se pregunta por qué han dejado a cargo de decisiones tan importantes a gente que claramente no es conocedora del tema.

El Balón de Oro parece ir por el mismo camino. Este famoso reconocimiento a lo mejor del fútbol está en manos de diferentes medios periodísticos, y está bien, pero cuando hay periodistas confesando que no votaron por tal o cual jugador porque éste les cae mal como sucedió en 2024, entonces no está tan bien.

En cuanto a los Oscar... ¿cómo es posible que una película como Una Batalla tras Otra pueda tener tantas nominaciones siendo una historia tan vacía? Imposible empatizar con ninguno de los personajes, y la música es desagradable, fastidiosa. Sin embargo, ésta también podría llevarse un premio.

Continuamos preguntándonos ¿quiénes están tomando estas decisiones y qué ha sido de aquellas producciones que le dejaban a uno reflexionando y con un estupendo sabor de boca.

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