16/05/2024
10:32 PM

Para perseverar en el amor

Roger Martínez

Es difícil no ponerse cursi en días como este. Sucede que el ambiente se presta para hacer manifestaciones extraordinarias de cariño, para mandar flores, para invitar a cenar a la persona con la que se comparte la vida, para decir frases cariñosas, para caer en cuenta que, con el paso de los años, el amor mejora en calidad y se vuele más recio, más fuerte, más resistente a los ordinarios y normales embates de la vida.

Este día se suele hacer memoria de cómo comenzó la relación, de la emoción de los primeros días, de los nervios ante la primera visita a la casa de la novia o del novio, de la mirada escrutadora de los futuros suegros, del examen oral al que nos vimos sometidos de parte de la que luego pasaría a ser la familia política.

E, independientemente de los años que hayan pasado desde que se comenzó el noviazgo y los que se tengan de matrimonio, es también necesario pensar en cuáles deben ser las actitudes, las conductas, que deben asumirse para perseverar en el amor, para celebrar juntos muchos más san valentines, para ponernos siempre tiernos ante la mirada del otro, ante el roce, voluntario o involuntario, con la piel del otro.

No me cabe duda, que lo primero es tener clara conciencia que, luego se someterlo al juicio de la razón, un “rapport” sentimental debe permanecer a lo largo de los años. Si lo que se busca es madurez, equilibrio psicológico, una vida sin mayores sobresaltos, es básico buscar la persona con la que compartir lo bueno y lo malo que enfrentaremos con el devenir del tiempo. La poligamia sucesiva, los cambios de pareja, poco ayudan a ver el futuro con serenidad y confianza. La exclusividad en el amor genera paz interior, aplomo y resta miedo a las dificultades.

Luego, insisto, hay dos virtudes humanas que es esencial ejercitar en la relación de pareja, en el noviazgo o en el matrimonio. Estas son: la paciencia y la generosidad. Y son estas virtudes en las que no cabe el exceso. Paciencia para sobrellevar los naturales defectos del otro, para superar los estados de ánimo, para mantenerse fiel en la enfermedad y en la salud, en la abundancia y en la escasez, en las alegrías y en las tristezas. Generosidad para acabar con el egoísmo, para dejar de pensar solo en uno mismo, para servir al otro, para compartir sin tacañear lo que la vida nos regale. Y, aunque este año hayan coincidido san Valentín y Ceniza, hay que buscar la oportunidad para celebrar el amor. Que bien lo merece.