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08:48 AM

Nada con exceso

  • Actualizado: 23 junio 2024 /
Emy James

Los valores, como muchas otras cosas que consideramos benignas, deseables y necesarias, cuando se presentan en exceso, automáticamente se vuelven no tan buenas, deseables ni necesarias.

La obediencia es un buen ejemplo para poner. Todos creemos que la obediencia es importante y por lo tanto es una de las primeras cosas que nos enseñan y que enseñamos. Solo no olvidemos incluir la enseñanza de decir no, cuando se debe decir que no.

Estudiando psicología social nos encontramos con un experimento muy sonado realizado hace algunos años llamado Obediencia a la Autoridad.

En éste, Stanley Milgram, psicólogo de la universidad de Yale, intentaba descubrir hasta donde pueden llegar las personas solo por no negarse a obedecer a una figura de autoridad, incluso cuando estas órdenes van en contra de sus propias creencias o deseos. Los resultados fueron alarmantes. Un buen número de los participantes estuvieron de acuerdo en provocar daños a otra persona siempre y cuando fuera esto una orden, sentían que así se liberaban de cualquier responsabilidad.

Un buen ejemplo de gente siguiendo al pie de la letra lo que se le indica son las sectas y fueron precisamente los integrantes de una de ellas, los que llevaron a cabo uno de los actos más macabros de finales de la década de 1960 en los que estuvo involucrado el multipremiado y talentoso director de cine de origen judío Roman Polanski quien tuvo una vida muy complicada mientras crecía, situaciones que incluyen haber vivido el horror de la Segunda Guerra Mundial, permanecer escondido con su familia mientras eran perseguidos por los Nazis, presenciar la captura de su madre quien murió poco después en una cámara de gas, la captura de su padre que antes se asegurara de dejarlo con una familia de campesinos (en extrema pobreza) que cuidarían de él todo el tiempo que tomó que su padre fuera liberado.

Quizás por estas circunstancias tan singulares, a Polanski se le dificultaba comprometerse seriamente en relaciones amorosas cuando se convirtió en adulto. Tenía miedo de sentirse vulnerable al amar a alguien. Sin embargo, al estar en la cúspide de su exitosa carrera conoce a la actriz norteamericana Sharon Tate quien según sus propias palabras “me conquistó por esa mezcla de libertad, belleza y bondad que no había encontrado en nadie”.

Tate estaba también en la cima de la fama cuando comenzaron un romance que enloqueció al mundo, llamándoles La Pareja de la Década.

Con todo y sus reservas Polanski le ofreció matrimonio a quien él ha llamado “el amor de mi vida”, comenzando una etapa llena de alegrías, trabajos cinematográficos juntos, fiestas, viajes y toda la publicidad que nos podamos imaginar.

Hasta que un día de agosto de 1969 mientras Roman se encontraba en Londres trabajando, Sharon estaba en su casa de California donde tenía una reunión con un pequeño grupo de amigos.

A las 10:30 de la noche cinco integrantes de una de esas famosas sectas entraron a la casa apuñalando y matando a todos los que ahí se encontraban, incluyendo a Sharon quien en ese momento tenía 26 años de edad y ocho meses de embarazo.