Los Laboriel, profetas en otra tierra

La historia de la familia Laboriel refleja el talento hondureño que trascendió fronteras y dejó huella en la música y el cine internacional

  • Actualizado: 23 de marzo de 2026 a las 23:50 -

En la década de los sesenta, cuando se dieron grandes acontecimientos en el mundo como los asesinatos de los Kennedy y de Martin Luther King en Estados Unidos; lo mismo el golpe contra Ramón Villeda Morles, seguido de un largo poderío militar en Honduras, hacía furor en México, dentro de la Nueva Ola, un muchacho garífuna descendiente de hondureños cuyo nombre artístico era Johnny Laboriel.

Junto con Enrique Guzmán, Angélica María, César Costa, Alberto Vásquez y Manolo Muñoz dominaban los escenarios de la música juvenil y los espectáculos cinematográficos en la postrimería del cine dorado mexicano.

El arte lo heredó Johnny Laboriel de su padre Juan José Laboriel, quien nació en el barrio Cristales, de Trujillo, Colón, y es considerado como el primer actor garífuna en lograr una exitosa carrera cinematográfica en México al haber actuado en más de 28 películas.

Al país azteca emigró don Juan José junto con su esposa, la ceibeña Francisca López de Laboriel, en busca de hacer brillar sus talentos y validar el refrán de que “nadie es profeta en su tierra”.

Lo lograron con creces porque ella también cumplió su sueño de consolidarse como actriz de renombre.

Otras dos personas talentosas, orgullo catracho, están ligadas a esta familia: la cantante Ela Laboriel y el afamado guitarrista Abraham Laboriel.

Ambos son también hijos del matrimonio Laboriel López; o sea, hermanos de Johnny Laboriel, quien figura en la constelación de las grandes estrellas de México ya desaparecidas.

El nombre de Abraham Laboriel merece ser destacado en este artículo porque es ampliamente reconocido como uno de los bajistas más influyentes, versátiles y prolíficos del mundo, con más grabaciones en la historia de la música y un pilar del jazz y la música popular mundial.

Hondureño de sangre, mexicano de nacimiento, se consolidó en Los Ángeles como uno de los bajistas de sesión más solicitados, participando en miles de grabaciones.

En sus inicios como músico profesional colaboró con artistas de la talla de Elvis Presley, Herb Alper, Barry Manilow y recientemente con Quincy Jones y Luis Miguel.

Los hondureños no podrían estar más orgullosos de esta familia de estirpe garífuna, afamada en otros países y desconocida para muchos compatriotas.

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