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Las obligaciones, según Cicerón y Séneca

  • Actualizado: 07 julio 2024 /
José Azcona

Cicerón había sido un líder político, orador y pensador durante la postrimería de la república romana. Las estructuras políticas se iban volviendo cada vez más inestables, y finalmente terminaron cediendo ante la violencia y la ilegalidad. Después del asesinato de Julio César, arreciaron las sangrientas proscripciones y dejaron la fuerza como único árbitro y ley. Esto excluía de la vida pública a un pensador como Cicerón, que buscó su consuelo (por su carrera y por su patria) en una obra final. Porque nadie puede ver más claramente lo que puede significar y representar una vida, más que alguien que teniendo una enorme capacidad de análisis, está obligada al ocio y tiene nula expectativa de volver al mundo de la acción (por lo que carece de ambiciones). Esto le deja únicamente la capacidad de reflexionar y compartir su conclusión. Esta es De oficiis (Los oficios, deberes u obligaciones), trata de definir cuál es nuestro rol en la comunidad. Esta abarca no solo a nuestros conciudadanos, sino a toda la raza humana: del mismo modo es más arreglado a las leyes de la naturaleza tomarse a alguien grandes cuidados y molestias por conservar y favorecer si es posible a todo el género humano. Con este pensamiento universal trasciende la visión parroquial y tribal que era normal en su tiempo. Nuestra humanidad común nace con la sociedad, y debemos servirla de acuerdo con nuestros talentos y oportunidades de la mejor forma posible. Esto incluye de forma especial el servicio público: aquellos a quienes la naturaleza adoptado de talentos y de la disposición necesaria para gobernar, dejando a un lado todo embarazo, deben aspirar a los mayores cargos y al gobierno de la república. Esto implica servir a la comunidad según nuestras capacidades.

Esto no es porque le es más fácil o placentero a las personas talentosas: aunque es más fácil coma más segura coma menos solicita y gravosa a los demás la vida de los retirados, y es más útil a la sociedad y más a propósito para el esplendor y la Gloria la de aquellos que se dedican a la república y al manejo de los asuntos graves.