22/04/2026
08:50 AM

La 'podredumbre barnizada”

Tres días después de haber afirmado, dirigiéndose en particular a los «devotos» de la corrupción, que cancela toda dignidad, el Papa Francisco expresó una nueva y fuerte advertencia para todos aquellos que son benefactores de la Iglesia y al mismo tiempo roban en otros ámbitos. El del Pontífice fue un seco «no» a los cristianos de doble vida. Francisco, durante la Misa celebrada en la Casa Santa Marta, insistió –según indicó la Radio Vaticana– en que todos los devotos deben reconocerse «pecadores», pero hay que estar atentos para no llegar a la corrupción.deben rec

Los que no se arrepienten «hacen finta de ser cristianos», dijo Francisco; y esto daña muchísimo a la Iglesia. El Papa partió de la exhortación del Señor a perdonar al hermano arrepentido, que aparece en el Evangelio de hoy: Jesús «no se cansa de perdonar y nos aconseja» que hagamos lo mismo. Cuando Jesús pide que se perdone siete veces al día, observó el Obispo de Roma, «hace un retrato de sí mismo». Jesús, prosiguió, «perdona» pero en este pasaje evangélico también dice: «Cuidado con los que causan escándalos». No habla de pecado, sino de escándalo, que es otra cosa. Y añade que «es mejor para él que se le ponga una piedra de molino al cuello y se lo arroje al mar, antes de que escandalice a uno de estos pequeños».

Pecar y escandalizar. Francisco reflexionó sobre las diferencias entre estas dos ideas: «La diferencia es que quien peca y se arrepiente, pide perdón, se siente débil, se siente hijo de Dios, se humilla, y pide precisamente la salvación de Jesús. Pero de aquel otro que escandaliza, ¿qué cosa escandaliza? Que no se arrepiente. Sigue pecando, pero finge ser cristiano: la doble vida. Y la doble vida de un cristiano hace tanto mal, tanto mal. ‘¡Pero, yo soy un benefactor de la Iglesia! Meto la mano en el bolsillo y doy a la Iglesia. Pero con la otra mano, roba: al Estado, a los pobres… roba. Es un injusto. Ésta es doble vida. Y esto merece –lo dice Jesús, no lo digo yo– que le pongan en el cuello una muela de molino y sea arrojado al mar. No habla de perdón, aquí».

No habla de perdón porque «esta persona engaña», y donde «está el engaño, no está el Espíritu de Dios. Esta es la diferencia entre el pecador y el corrupto». El Papa después subrayó que quien lleva una doble vida «es un corrupto».

En cambio, la situación es diferente para los que pecan y querrían no pecar, pero son débiles. Estas personas «van hacia el Señor» y piden perdón: «¡a ese el Señor lo quiere! Lo acompaña, y está con él!», explicó Francisco.

Francisco también dijo: «Nosotros debemos decirnos pecadores, sí, todos, ¿eh?; lo somos todos. Corruptos, no. El corrupto está fijo en un estado de suficiencia, no sabe qué cosa es la humildad. Jesús, a estos corruptos, les decía: ‘La belleza de ser sepulcros blanqueados, que parecen bellos, por afuera, pero dentro están llenos de huesos muertos y de putrefacción. Y un cristiano que se vanagloria de ser cristiano, pero que no hace vida de cristiano, es uno de estos corruptos».