24/04/2026
10:12 PM

La identidad

San Pedro Sula, Honduras.

¿Qué hace usted en un banco, con un cheque, y sin portar su identidad? Definitivamente no podrá cambiarlo y no podrá obtener el beneficio de ello.

La identidad es importante en la vida de cada persona, por eso nuestro Señor Jesucristo preguntó: “¿Quién soy yo?”, “¿quién dice la gente?”. Y la gente empezó a decir, bueno “eres Juan el Bautista”, eres aquí, eres allá, pero Él nuevamente pregunta hoy: “¿Quién soy yo para usted?”.

La identidad marca la vida y lleva nuestro destino a otro nivel, nos hace estar conscientes de lo que somos y del potencial que poseemos. En virtud de eso es importante definir algunos conceptos fundamentales: ¿Quién soy yo? Eso es identidad. ¿Para qué estoy aquí en la tierra? Eso es propósito. ¿Hacia dónde voy? Es destino. ¿Qué yo puedo hacer? Es potencial. Cada uno necesita su identidad para responder cada día a los retos que la vida nos plantea, porque tener claro “quién soy” nos vuelve fuertes y cuando vengan las adversidades sabremos con qué contamos para vencer. En ese sentido, si viene el enemigo a desafiarnos y tenemos identidad como hijos de Dios entonces nada podrá pasarnos. Nadie podrá detenernos hasta cumplir con el propósito de alcanzar la meta.

Por el contrario, cuando no se tiene identidad es fácil ser presa de la confusión, del miedo, la frustración y el fracaso porque no logramos desarrollar las habilidades ni mucho menos forjar el carácter que el Creador quiere que cada uno tenga.La falta de identidad puede llevarnos al estancamiento, tropezamos ante las mínimas dificultades y no sabemos que respuesta dar ante los problemas de la vida diaria.

Hoy en día necesitamos identidad, no podemos ser todos capitanes si nadie es tropa, el esfuerzo sería en vano, no tan solo hay lugar para capitanes. Si usted no es camino, sea vereda. Sea una estrella, si no es un sol.

La gloria verdadera no consiste en ser grande, así que en cualquier cosa que usted crea que es, sea el mejor.

Su identidad determina su futuro y su destino, usted no es producto de la casualidad, no es producto de un error, ni de un fracaso. Usted nació porque ya tenía un propósito. Dios le encomendó, le trajo a esta tierra con un motivo y claramente dice la Escritura “Dios cumplirá su propósito en mí”. Usted tiene una identidad, no es lo que la gente dice, no vale lo que la gente dice que vale, usted es lo que Dios dice.

Declare lo siguiente: “¡Yo sé lo que soy, sé dónde estoy y sé para dónde voy! Tengo identidad y voy a ser el mejor, porque soy un hijo(a) de Dios, me siento a la mesa, tengo derecho, tengo privilegio, tengo herencia y sé que lo sé, que mi futuro es mejor que mi presente”. Recuerde su identidad, somos los mejores porque Dios así lo ha dicho.