24/11/2025
08:52 AM

'La bisagra de la humanidad ”

Henry Asterio Rodríguez

Hace unos días Richerd Fischer, de la BBC escribió en su pagina web: “Estamos en el momento bisagra de la humanidad”. El termino bisagra, afirmó, quizá no sea el más elegante, pero sí el más descriptivo para exponer una idea potencialmente profunda. Estar viviendo el período mas influyente de todos los tiempos. Nuestra Generación humana ha alcanzado límites insospechados hasta hace algunos Años. Por lo que estamos en un punto de inflexión, un cambio de época dramático, y su percepción se ha hecho mas evidente con esta pandemia.

Nuestra influencia en las próximas generaciones es inmensa, pero creo que aún no nos hemos damos cuenta. En su libro On What Matters en 2011 el filosofo Derek Parfit afirmaba: “Dados los descubrimientos científicos y tecnológicos de los últimos dos siglos, el mundo nunca ha cambiado tan rápido. Puede que pronto tengamos mayores poderes para transformar, no solo nuestro entorno, sino a nosotros mismos y nuestros sucesores.”

Esta visión meramente técnica y futurista es la que ha regido la conciencia de la humanidad hasta hoy, especialmente en las “grandes naciones” del mundo. Las palabras de este filósofo “empoderan” a la tecnológica y la ciencia; pero al mismo tiempo degradan la esencia del hombre que es puramente criatura y no creador. Por jugar a ser Dios es que estamos donde estamos. Obviamente no se trata de demonizar la ciencia, sino de no olvidar el deber ético y moral en el que hacer científico. Kelsey Piper, redactora de la sección Future Perfect del medio Vox, recuerda que el debate sobre el momento bisagra de la historia es más que una discusión filosófica abstracta: “Se trata de identificar lo que nuestra sociedad debe priorizar para asegurar el futuro a largo plazo de nuestras especies”.

¿Dónde podemos encontrar inspiración para esta delicada responsabilidad?, la respuesta es, volviendo a los orígenes. En el hermoso relato bíblico del Génesis, Dios despliega la creación en un acto que separa y ordena, segregando: segregando el día de la noche, la luz de la tiniebla, lo seco del agua. Un Orden y una separación que es clara evocación del templo de Jerusalén futuro, que estaba ordenado en secciones separadas.

De esta manera, el Mundo se presenta desde su origen, no como una simple escenografía de las accione humanas, sino como un templo cósmico, adonde darle alabanza y adoración a Dios. El hombre creado a imagen y semejanza divina con posibilidad de comunicación con su Creador, es creado al final, no solo como el administrador del templo, sino como su sacerdote, el hijo primogénito de la creación que se beneficiaría de lo creado, pero cuidando de todo, y mientras lo hiciera cada acción, pequeña o grande se volvería culto de adoración a su Señor.

Cuan lejos estamos de esta visión primigenia, cuan apartados de Dios, cuan lejos de nuestro origen. Nos hemos olvidado de la sagrada responsabilidad que tenemos en nuestras manos.
Pero aún hay esperanza, en Cristo el nuevo Adán, la creación entera y con ella el hombre entró en una nueva etapa de la historia, una que es la ultima oportunidad para recuperar nuestra auténtica identidad. Depende de cada uno seguir el camino que elija.