La Iglesia católica hizo un llamamiento a la esperanza frente a los flagelos de la pobreza, la violencia y la migración, recordando que el mensaje de la cruz no es una derrota, sino un “signo de victo...
Hoy más que nunca necesitamos líderes y ciudadanos dispuestos a elevar el debate, a exigir responsabilidad, inclusive ante la muerte, que definan su compromiso.
Es cierto que para buscar el bienestar del prójimo hay que asegurar el propio. Si la autoestima anda por el suelo o si no nos preocupamos por nosotros mismos.