¿Hará honor a sus palabras?

La multitud quedó súbitamente callada. El verdugo puso la áspera soga alrededor del cuello del condenado, tan solo faltaba ya izar la cuerda y todo habría acabado para aquel infeliz

  • Actualizado: 07 de marzo de 2025 a las 00:00 -

La multitud quedó súbitamente callada. El verdugo puso la áspera soga alrededor del cuello del condenado, tan solo faltaba ya izar la cuerda y todo habría acabado para aquel infeliz.

El rey caminó lentamente hasta el hombre que por decreto real debería morir ahorcado. Con voz tranquila preguntó si tenía algún último deseo, y el pobre hombre, a las puertas de la muerte, pidió un vaso de agua.

La muchedumbre primero se intrigó al ver a un escudero subir con una charola y sobre ella un gran vaso con agua, y después al ver para quien era, soltó la carcajada. El verdugo sonrió sarcásticamente cuando desató las manos al condenado. Dentro de poco ya no tendrás más sed, pensó para sus adentros. Pero se equivocó, porque ese hombre habría de tomar muchos más vasos de agua en su vida.

Lo que ocurrió, ocurrió rápidamente. El infeliz condenado temblaba tanto que no podía llevarse el vaso a la boca. Y el rey, tratando de tranquilizarlo, le prometió que no sería ejecutado hasta que hubiera bebido esa agua. Entonces el prisionero, en una demostración desesperada de rapidez mental, arrojó el agua al suelo.

El verdugo, sorprendido miró instintivamente al rey. Los guardias desenfundaron sus espadas y esperaron la orden real para dar muerte al atrevido. Pero el rey sonrió. Se dio cuenta de que la agilidad mental de aquel hombre lo había puesto en un predicamento. Tenía poder para con un solo gesto verlo caer descuartizado. Por otro lado, su palabra estaba dada, “no serás ejecutado hasta que hayas bebido esa agua”. Y no dudó ni siquiera un momento, la pena fue conmutada por el destierro a perpetuidad.

¿Qué destacar de esta historia? Es admirable la sagacidad del condenado. Pero para mí, la gran lección está en la rectitud con que aquel rey hizo honor a su palabra. Y pienso que cuando nosotros hacemos compromisos en familia, en la comunidad, de estudios, de trabajo, en nuestro club o en nuestra iglesia, ¿haremos honor a nuestras palabras?

LO NEGATIVO: Poner nuestros esfuerzos en justificarnos en por qué no cumplimos lo prometido.

LO POSITIVO: Poner nuestro mejor esfuerzo en cumplir, dándole honor a nuestras palabra

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