El Estado de Honduras muestra el decepcionante espectáculo de una quiebra total: no hay dinero para pagarle a los maestros, ni a los médicos, ni a los policías, ni a los empleados públicos, los proveedores de bienes y servicios y contratistas tampoco reciben la paga correspondiente, mientras las construcciones escolares, oficinas públicas, puentes y caminos se derrumban; muchas obras se realizan gracias a la caridad internacional. El colmo de todo esto es que los fondos de la caridad internacional se malversan, y a tal grado ha llegado nuestra mala fama que muchos donantes en vez de darnos los recursos para que los administremos, ellos se toman el costo de planificar y ejecutar la obra para entregárnosla ya concluida… si de verdad nuestros gobiernos están en el fondo del albañal, lo peor es que no les da pena y despliegan por el mundo una cantidad de gestores con la mano extendida, porque el obtener dinero en condiciones concesionarias es considerado parte de su éxito; las embajadas de los países tradicionalmente cooperantes se llenan de instituciones menesterosas. Pero la oferta presidencial nacionalista nos pinta un próximo período presidencial de éxitos permanentes: el capital se desinhibirá por el imperante reino de la paz y la seguridad y la inversión fluirá por fuentes propicias, la pobreza descenderá verticalmente, las realizaciones en materia social, cultural y económica brillarán como nunca en la historia; como hay tres cuestiones de las cuales no podemos prescindir porque están en el tuétano de los políticos tradicionales, la corrupción, la negligencia y la flojedad, este costo se descuenta y aún el saldo será suficiente para financiar la prosperidad; ¡suerte de país, cómo da para todos! Pero esta fábula repetida con necedad a pesar de sus incoherencias pega en función de la cultura; veo gente que se apega a ella como la verdad absoluta, pero hay miembros, incluso del partido de gobierno, que la rechazan y niegan su factibilidad por ser técnicamente frágil; ¿de dónde tomarán tanto dinero para construir esta quimera? expresa, me han dicho, el candor, ¿candor o lanada?, de quienes la divulgan en plazas y foros, y solo falta una labor rigurosa de esclarecimiento de la oposición, ¿o es que la oposición cae en la jugada? Moneda devaluada, cuño falso es la oferta del partido de gobierno; fábulas al viento, cuentos de camino real.