“El débil nunca podrá perdonar, el perdón es una virtud de los fuertes” : Mahatma Gandhi.
El perdón significa comprender al otro y ser indulgente, enfatiza la empatía y la comprensión más que una liberación emocional; significa conceder por gracia (Charízomai), significa dar algo sin exigir nada a cambio. En el latín per-donare: viene de donare=dar y per= completamente. Es decir, dar completamente.
Según los estudios científicos, las personas que perdonan siempre logran liberar emociones negativas como el rencor, la ira y el resentimiento; esto reduce el estrés emocional y ayuda a la salud mental, y el resultado de ello siempre es la calma, el optimismo, el equilibrio, y se obtienen relaciones más sanas, y un crecimiento personal, resultado del aprendizaje y las muchas experiencias en la vida, nos lleva hacia una madurez emocional y la capacidad para manejar conflictos.
Es una pena que las personas que no perdonan caen en el nivel del rencor, la cual viven pendientes de la persona que no han perdonado, siendo este uno de los más destructivos, ya que los mantiene anclados en el pasado, cuando se debe enfocar y trabajar por el futuro. Muchos piensan que castigar al culpable no deshace el daño, la gente débil que busca la venganza siempre anhela y siente la satisfacción personal, son personas que siempre están viendo la forma de hablar mal, contratacar a las personas, para difamar, calumniar y hacer daño; siempre pasan más interesadas en el diario vivir de la persona que, según ellos, les causó la ofensa, pero ellos no aceptan su irresponsabilidad e inmadurez.
Lo cierto es que los fuertes usan el perdón como el privilegio y nunca piensan que los hace débiles; perdonar y pedir perdón es comparable a la plenitud de vida en libertad. El perdón es el diamante que llevan los hombres que perdonan; ese valor es la libertad espiritual, es amor, es ser ejemplo. “Perdonad y seréis perdonados”, Lucas 6:37b. RVR60. Es el tiempo de unirnos y perdonar.