“Lo que embellece al desierto es que en alguna parte esconde un pozo de agua”: Antoine de Saint-Exupéry. El agua es una de las sustancias más esenciales para la vida en la Tierra; es fundamental, pues permite la vida. Regula la temperatura y, a través de ella, se transportan los nutrientes tanto en el reino animal como en el reino vegetal.Ayuda en todos los procesos biológicos, como la digestión, y logra sostener todos los ecosistemas en ríos, lagos y océanos.
Son muchas virtudes: el agua protege la vida acuática en climas extremadamente fríos, ya que este vital líquido se vuelve menos denso cuando está en forma de hielo. Además, transporta nutrientes en nuestro organismo, así como gases como el oxígeno y desechos. Es un componente esencial y el medio donde ocurre la vida.
El agua puede regular la temperatura, manteniendo el equilibrio térmico del cuerpo.Permite la lubricación de los ojos y órganos, evitando fricción y daños. Sin agua, las células no pueden funcionar y la vida no es posible. Hay un llamado universal a que todos podamos velar por el mayor rendimiento del agua, recurso vital que debemos proteger.Debemos valorar la vida y vivir con esa responsabilidad de que todos podemos cuidar este vital líquido.
El significado del agua es esencial para la vida misma desde el punto de vista biológico.En el mundo espiritual, el primer milagro de transformar el agua en vino nos enseña que Jesucristo vino a transformar la vida del ser humano desde adentro, cambiando desde su esencia.
Este milagro apunta al nuevo pacto, anticipando su sacrificio y la salvación. “Mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”, San Juan 4:14 RVR60.Agua es vida y, por tanto, invaluable.