“Los medios sociales son herramientas; el tiempo real es un estado mental”: David Meerman Scott. Es crítico saber que en el pasado eras lo que tenías; ahora eres lo que compartes. Un clic tiene un impacto a nivel psicológico, tecnológico y comercial. Parece algo insignificante, pero este “CLIC” es una señal de interés, un dato valioso.
Esto nace en los años 90, pero toma mayor relevancia con las plataformas de Facebook, Instagram, Twitter, conocida como X, y YouTube. El clic refleja la importancia e interacción del contenido, las redes sociales nunca se limitan con ser transaccionales: son relacionales. De tal manera que hacer viral una información no es un resultado, es un acontecimiento.
Hay tantos resultados y beneficios que se obtienen de una educación digital, activando el poder de un “CLIC”. Un crecimiento económico y cultural si se hace el buen uso de la información. Autonomía y personalización del aprendizaje, que será continuo y depende de la disciplina.
Un mayor pensamiento crítico para diferenciar la información falsa de la relevante y su origen. Se obtiene un mejor bienestar y participación social, colaborando en grupos empresariales en la motivación corporativa y prevención.
Un flagelo en nuestros medios es el uso inadecuado del clic, sumado a eso, cuando no existe la educación digital es una herramienta para el ciberacoso, causando hechos lamentables que a diario vemos en la sociedad de muertes violentas.
Los beneficios seguramente habrá un crecimiento de marca personal, aumento de seguidores, un incremento en ventas y la viralización de su contenido, siempre que sea positiva la red social.
El poder del clic de nuestro Señor Jesucristo no tuvo algoritmos, publicidad ni plataformas, su mensaje fue cara a cara. Él vivió lo que enseñaba, el poder de su mensaje e impacto de la coherencia.
Realizó un cambio en la perspectiva de la audiencia, Él rompió los límites. “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura”, Marcos 16:15 (RVR60).
Active su clic bien.