Mientras políticos usan la lengua para demeritar a sus adversarios y oponentes en una rivalidad sucia e infecunda, hondureños bien nacidos y extranjeros amantes de Honduras esgrimen, en forma silenciosa, su pincel para crear un ambiente de belleza y armonía en todo el país. Me refiero a artistas nacionales y agrupaciones culturales, que están haciendo uso de su talento para plasmar en paredes exteriores y cuanto sitio público sea posible bellas obras pictóricas que resaltan la rica cultura de nuestro pueblo en sus diferentes facetas.
Con pincel y aerosol en mano, estos artistas han salido a las calles en varios poblados del país para pintar exquisitos murales sobre diferentes superficies al aire libre en los que destaca el colorido de nuestra flora y fauna, así como perfiles de personajes que han honrado el nombre de Honduras, o la gastronomía catracha mezclada con la actividad ganadera, agrícola y comercial.
Por ejemplo, en la comunidad cafetalera de Las Lajas, Comayagua, uno de sus principales murales muestra a la diosa del café ofreciendo, en sus manos ahuecadas, granos en uva del aromático. En otra obra pueden apreciarse coloridos motivos haciendo honor a la ganadería, segunda fuente de trabajo en el sector, y la madre naturaleza.
Estos y otros murales de Comayagua fueron elaborados gracias al proyecto llamado “Honduras a colores”, en manos del grupo de muralistas, nacionales y extranjeros, denominado Colectivo Cadejo, liderado por el pintor hondureño Ney Fernández. En la antañona ciudad de Comayagua, la calle más fotografiada por los visitantes es el Paseo de los Murales, ubicado en la Ronda La Alameda.
Es uno de los mayores atractivos turísticos de la zona central. Sin embargo, el pueblo con mayor número de murales es Arada, Santa Bárbara, considerada la más grande galería a cielos abiertos de Centroamérica. Aquí, las paredes de casi todas las casas hablan de tradiciones, costumbres, del hábitat de cientos de especies botánicas y animales que circundan el sector.
Hasta los rostros de las personas que se dedican a la artesanía en el lugar han sido pintados por artistas de un colectivo de hondureños, mexicanos y centroamericanos en general.
Lugares del departamento de Santa Bárbara como Azacualpa y Macuelizo merecen nuestro aplauso porque cuentan también con un ambiente agradable y de color gracias a los murales que engalanan cada rinconcito, lo mismo que Cantarranas, Valle de Ángeles, Ajuterique, Sabanagrande y otros que se van sumando paulatinamente a esta causa, que pasa desapercibida por los políticos porque no retribuye más que pura satisfacción.