Muchas veces conocemos a Dios en sus promesas pero desconocemos su naturaleza, Salmo 139:7-10 ¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba y habitare en el extremo del mar, aún allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra.
El salmista en este pasaje refiere que necesitamos la profundidad del entendimiento, la revelación, el conocimiento y no ignorar que el Dios que tenemos está presente en todos lados.
Salmo 91 dice “el que habita el abrigo del altísimo, morará bajo las sombras del omnipotente”. Todos quieren el poder de Dios, quieren verlo, pero ignoran el valor de su presencia, el poder de Dios puede manifestarse por sus dones, pero la presencia de Dios puede manifestarse donde hay fe, donde hay obediencia, donde hay comunión, hambre y sed y cuando estás en su presencia la manifestación es visible y su gloria es palpable.
La omnipresencia de Dios es una bendición, muchos piensan que está ausente cuando están en problemas, pero no es así porque la presencia de Dios está con nosotros.Dios es omnisapiente, Él sabe su necesidad, Él sabe su petición y usted debe saber que hay una promesa: “Clama a mí y yo te responderé”. Cuál es su necesidad, Dios la sabe, Dios la conoce, Dios dice “yo te responderé”, no dice cuándo, puede ser hoy, mañana.
Debe usted estar seguro de que a los que aman a Dios todas las cosas le sirven para bien. Un joven dice, ciertamente Dios ha estado en este lugar y yo no lo sabía, muchas veces ignoramos esa naturaleza divina.
Hay muchas personas que saben la Biblia de memoria, pero olvidan la naturaleza de Dios que en esencia es un poder eterno dispuesto siempre para los que le buscan y confían en Él.