Cantantes que brillan afuera

  • Actualizado: 18 de agosto de 2026 a las 00:10 -

Mucho se dice que los artistas hondureños no logran alcanzar fama, por muy buenos que sean, como lo logran los extranjeros, debido a que aquí no se les da el apoyo que merecen. Considero que el medio en que se desenvuelven nuestros músicos y cantantes influye en el éxito que puedan obtener, pero, sobre todo, lo que los catapulta a la fama internacional es la calidad de su producción artística y el gusto que esta pueda despertar en el público.

Algunos, al no poder abrirse campo en su país cantando, han emigrado a otras latitudes y han logrado validar el viejo refrán de que nadie es profeta en su tierra, pues se desempeñan con buen suceso en el extranjero.

Es el caso de Nelson Martínez Arriaga, quien dio los primeros pasos artísticos en su natal comunidad de San Manuel, Cortés, pero reside desde hace algunos años en Canadá, en donde ha podido consolidar una carrera como compositor y cantante. Dentro de su exitosa trayectoria artística de cincuenta años, se ha desempeñado también como vocalista del sexteto Moneda Nacional de Santiago de Cuba, en donde es conocido como el Sonero de Hoy.

En honor a tan digna representación musical de Honduras en el exterior, la Universidad San Miguel Arcángel y el colectivo de Radio Uno, que dirige el periodista Arnulfo Aguilar, ofrecieron un homenaje a Martínez Arriaga en un selecto restaurante de San Pedro Sula.

Fueron testigos del ágape los también cantantes nacionales Suamy Cerrato, Bolívar Castellanos, Sergio Santamaría y Roque Reyes Martell. Una historia similar es la de Jorge Gómez, quien llegó a ser vocalista de lujo del conjunto dominicano de Wilfrido Vargas, luego de que este lo descubriera mientras el hondureño cantaba con el conjunto Los Profesionales en una fiesta de Puerto Cortés.

Wilfrido Vargas estaba de incógnito fuera del local festivo cuando escuchó, asombrado, la voz aguda de una mujer “que podía desafiar a cualquier soprano”.

Más asustado se puso al entrar al salón y darse cuenta de que quien cantaba no era una dama, sino un hombre. A medida que lo escuchaba, se le iban erizando los pelos, pues el cantante cambiaba de una tonalidad a otra con total naturalidad, según confesó después el dominicano.En cuanto tuvo una oportunidad, Wilfrido subió al escenario y, sin preámbulos, le susurró al oído a Jorge: “Quiero que te vayas conmigo a la Dominicana”.

Así comenzó el ascenso a la cima de este hondureño, que alcanza sus más altos niveles de voz en la canción El jardinero. No obstante lo expuesto, siempre prevalece el talento en cualquier carrera que se quiera emprender.

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