La cápsula tripulada de la misión Artemis II completó este viernes su regreso a la Tierra tras una histórica órbita alrededor de la Luna, al amerizar con éxito frente a la costa de San Diego, California.
El descenso se realizó con el despliegue de paracaídas, que permitieron reducir la velocidad de la nave luego de una caída libre de aproximadamente 14 minutos, iniciada tras su ingreso a la atmósfera terrestre.
La misión marca un nuevo avance en la exploración espacial tripulada, al consolidar una de las etapas clave del programa Artemis, orientado al retorno humano a la Luna.
Durante este proceso, la fricción del aire elevó la temperatura del escudo térmico hasta los 2,700 grados centígrados, generando una capa de plasma que interrumpió las comunicaciones durante unos seis minutos.
Tras superar el calor extremo, una secuencia de 11 paracaídas se desplegó para frenar la cápsula. El impacto final en el Océano Pacífico ocurrió a las 5:07 p.m. (hora local de San Diego), con una velocidad de apenas 32 km/h.
A bordo de la Orion regresan cuatro astronautas que han hecho historia: Reid Wiseman (Comandante), Victor Glover (Piloto), Christina Koch (Especialista de misión) y Jeremy Hansen (Especialista de misión - Canadá).
Ellos son ahora los primeros seres humanos en haber orbitado la Luna desde el programa Apolo en 1972, batiendo además récords de distancia al alejarse de la Tierra más que cualquier otro humano en la historia durante su paso por la cara oculta del satélite.
Un legado científico y visualDurante la misión, la tripulación capturó imágenes de alta resolución de la superficie lunar y el icónico "Earthset" (el ocultamiento de la Tierra tras el horizonte lunar), imágenes que han dado la vuelta al mundo y que servirán para futuras investigaciones.
¿Luego de Artemis II qué sigue para la Nasa?
El éxito de Artemis II despeja el camino para la misión Artemis III, programada para septiembre de 2026, la cual tiene como objetivo realizar el primer aterrizaje lunar tripulado en el Polo Sur, llevando a la primera mujer a pisar la superficie de nuestro satélite natural.