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Una fotografía prueba que utilizan a niños soldados en Siria

  • Actualizado: 05 julio 2012 /

Una fotogafía muestra a un niño soldado con una mochila con municiones.

Vi como asesinaban a mi padre delante de mí'. Son las palabras de Marwan, un niño sirio de siete años que, refugiado en el Líbano, intenta olvidar la guerra en su país en un centro educacional de la ONG 'Terre des Hommes' de la localidad de Aaarzal, en la frontera con Siria.

Sus dibujos nada tienen que ver con las hojas llenas de color y vida que empapelan los pasillos de los colegios de medio mundo. Marwan se ha convertido en un artista de la guerra y es capaz de plasmar con un realismo pavoroso uno de los muchos bombardeos que sufrió en Al Qusayr, su pueblo natal, en la vecina Siria.

'En sus dibujos los niños plasman lo que han vivido y lo que sienten. Muchos de los dibujos representan muertos, heridos, casas incendiadas, tanques disparando, fuego', explica Noor Husain a la AFP.

Esta trabajadora social colabora en un proyecto que tiene como fin último ayudar a los niños sirios con problemas de estrés postraumático.

'La guerra siempre es lo primero que se les viene a la cabeza, la mayoría de estos niños han perdido familiares, han visto como asesinaban a gente, los han bombardeado. Han vivido cosas que el 80% de la gente sólo verá a través de la televisión. Tenemos alumnos que están tranquilamente en clase y rompen a llorar sin motivo aparente', comenta Husain.

Desde que empezó la revuelta contra el régimen de Bashar al Asad, en marzo de 2011, más de 16.500 personas murieron en el país, según el Observatorio Sirio de los Derechos Humanos, una ONG con sede Londres, en un conflicto que cada vez se parece más a una guerra civil.

Muchos de los niños de Aarzal aún tienen en Siria a familiares que luchan junto al Ejército Sirio Libre, una fuerza armada de oposición formada principalmente por soldados desertores.

En otros casos sus padres han sido asesinados a sangre fría o sus familias están atrapadas en las ciudades y no pueden salir hacia el Líbano para reunirse con ellos.

La guerra en cada rostro

La revolución ha condicionado tanto las vidas de estos niños que incluso cuando las profesoras les animan a entonar una canción, siempre son, sin excepción, arengas contra Asad o canciones sobre la caída del régimen y la victoria de los rebeldes.

'Cuando ocurre esto les obligamos a dejar de cantar y buscamos otra canción. Nuestro objetivo es tratar de que olviden todo lo que han visto y han vivido', relata Rayat, una de las tres profesoras que trabajan en el centro educacional de Aarzal.

Marwan tiene una sonrisa de oreja a oreja, 'es un niño que siempre está alegre' explica a la AFP Samir Ismail, el responsable del centro donde acuden a diario más de 70 niños sirios refugiados en esta localidad fronteriza.

A pesar de su corta edad, Marwan ha vivido un episodio que le traumatiza y le atormenta a partes iguales. 'Vi como asesinaban a mi padre delante de mí', relata con los ojos a punto de romper a llorar.

'Los soldados de Bashar al Asad le pegaron un tiro mientras atacaban Al Qusayr', explica, y al final unas diminutas lágrimas brotan de sus ojos.

Yuria, una niña de 12 años, huyó hace más de cuatro meses de su casa en Baba Amr junto a sus padres, sus hermanos, sus tíos y sus primos, en total 16 personas, pero por el camino se quedaron sus abuelos.

'Huimos de casa por la noche que es cuando menos bombardeaban. Tuvimos que cruzar varios puestos de control, pero en uno de ellos detuvieron a mi abuelo, tenía problemas de movilidad. Vi como los soldados del régimen le golpeaban hasta matarlo', explica.

Este centro está repleto de historias parecidas a las de Yuria y Marwan. En cada rostro, detrás de esas inmaculadas sonrisas, la guerra ha hecho mella.

'Si no hacemos algo para ayudar a estos niños jamás podrán continuar con sus vidas. El problema es que el gobierno libanés ni apoya ni ayuda a los refugiados sirios debido a su respaldo al gobierno de Bashar Al Asad', lamenta Samir Ismail.

El objetivo es que estos niños puedan retomar de nuevo la escuela en septiembre porque 'la guerra en Siria durará aún mucho tiempo', asegura Ismail.

'Son niños simples, niños que han visto cosas terribles. Pero ahora, muchos de ellos, son capaces de divertirse, de volver a reír y de olvidarse de sus problemas', concluye el director del centro.

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