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Obama homenajea a las víctimas del 11-S

  • 11 septiembre 2011 /

Exactamente diez años después de los atentados que conmocionaron al mundo, Nueva York conmemoró ayer el más simbólico de los aniversarios.

Los estadounidenses se unieron ayer en el dolor del recuerdo, en el décimo aniversario de los ataques del 11 de septiembre, en los que murieron casi 3,000 personas y que sumieron al país en una época de guerra y amarga división interna.

El presidente Barack Obama y su predecesor y enemigo político George W. Bush asistieron juntos a la principal ceremonia, en la Zona Cero de Nueva York, el enclave de las Torres Gemelas destruidas. Luego, Obama se dirigió a los actos de homenaje previstos en los otros sitios de la tragedia: en Shanksville (Pensilvania, norte), donde uno de los cuatro aviones secuestrados se estrelló en un campo rural luego de que los pasajeros intentaran reducir a los asaltantes, y en el Pentágono.

El presidente Obama y su esposa Michelle depositaron una corona de flores blancas en el lugar donde se estrelló el avión en Shanksville, ante el recién inaugurado monumento de mármol, en el que están escritos los nombres de los 40 pasajeros y tripulantes del avión.

Hizo lo mismo poco después en la sede del Departamento de Defensa, al sur de Washington, donde guardó unos minutos de silencio en un jardín construido en memoria de las 184 víctimas: 125 personas dentro del edificio y los 59 pasajeros del Boeing 757 que teerroristas de Al Qaeda hicieron estrellarse contra él.

Máxima seguridad

Nueva York estaba bloqueada tras la advertencia de las autoridades federales de una nueva amenaza terrorista y la seguridad en otras ciudades importantes también fue reforzada, con Obama pidiendo un “aumento de la vigilancia y la preparación”. La ceremonia en Nueva York empezó con un desfile de gaiteros y la entonación del himno nacional, antes de una pausa para observar el primero de los seis minutos de silencio que marcan las horas exactas en que los cuatro aviones secuestrados se estrellaron, dejando un saldo de casi 3,000 muertos.

Como todos los años desde el 11 de septiembre de 2001, familiares de los fallecidos se turnaron para leer los nombres de sus seres queridos, una letanía desgarradora acompañada este domingo por el virtuoso chelista francés Yo-Yo Ma. Los lectores luchaban por mantener las emociones bajo control cuando pronunciaban los nombres de sus seres queridos. “He dejado de llorar, pero no he dejado de extrañar a mi papá. Fue increíble”, dijo un joven.

Obama “estuvo conmovido por la serenidad que reinaba mientras se leían los nombres” de las víctimas, así como por “las familias de los desaparecidos que participaron en la ceremonia, especialmente los niños”, informó su portavoz Josh Ernest. En esta ocasión, el ritual de la Zona Cero estuvo acompañado por muestras de optimismo: en lugar de la gran fosa que ha marcado el bajo Manhattan desde hace años, ahora se observa el 1WTC, una flamante torre aún en proceso de construcción, y otros signos de progreso.

Monumentos

Además se inauguró un memorial consistente en dos enormes fuentes construidas en el lugar donde antes se erigían las torres gemelas, con los nombres de las víctimas escritos en bronce sobre sus bordes, que Obama estimó “a la altura del momento”, según el portavoz Earnest.

A pesar de que las agencias de inteligencia estadounidenses temían una amenaza “creíble pero no confirmada” de un ataque de Al Qaeda con motivo del 11-S, Obama aseguró: “Hoy, Estados Unidos es fuerte y Al Qaeda está en el camino a la derrota”.

La noche del sábado, un hombre de 62 años fue detenido en Los Ángeles por provocar una falsa alerta de bomba en un autobús y otras amenazas de inminentes ataques fueron escritas el domingo en la página de Facebook de la Casa Blanca.

Obama y Bush asistieron a la ceremonia juntos por primera vez y allí se encontraron con familiares de las víctimas, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y su predecesor Rudolph Giuliani, que estaba a cargo de la ciudad hace 10 años.

Dos cazas F-16 estadounidenses despegaron ayer para seguir de cerca a un avión comercial con destino al aeropuerto JFK de Nueva York, pero no hubo ningún indicio de amenaza terrorista, informaron fuentes oficiales.