Managua, Nicaragua.

Un clima de tensión y caos persiste en Nicaragua pese a que el presidente Daniel Ortega revocó el domingo la polémica reforma al sistema de pensiones que hundió al país en el caos con violentas protestas, saqueos y choques con la Policía, que han dejado unos 28 muertos.

Miles de personas marcharon ayer en Managua en una manifestación convocada por empresarios para exigir el fin de la represión contra los participantes de las protestas que han estremecido al Gobierno de Ortega.

La denominada Marcha por la paz y el diálogo concentró a trabajadores, estudiantes, pobladores y empresarios, con banderas de Nicaragua y vistiendo camisas blancas, quienes marcharon pacíficamente entonando el Himno Nacional y gritando consignas contra el Gobierno y a favor de los estudiantes detenidos.

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Miles exigen el fin de la violencia y la liberación de los universitarios detenidos en los últimos seis días.


Convocada originalmente por el poderoso Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), la marcha atrajo a un conjunto de sectores disconformes con el Gobierno para apoyar las protestas desatadas por una reforma al sistema de pensiones que aumentaría las cuotas obreras y patronales.

Empresarios que participaron en la manifestación insistieron en que no acatarán el llamado de Ortega a dialogar si el Gobierno no cumple una serie de condiciones.

“No nos vamos a sentar en ningún diálogo mientras no se libere a todos los detenidos, mientras no cese la represión y mientras no se den las condiciones necesarias para dialogar”, dijo Michael Healy, presidente de la Unión de Productores Agropecuarios de Nicaragua.

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El movimiento partió de una rotonda en el este de la ciudad hacia la sede de la Universidad Politécnica, epicentro de las protestas, que fue invadida la noche del domingo por policías antimotines.

“¡Asesinos!”, gritaban los manifestantes al pasar frente a las oficinas centrales de la Policía Nacional.

“Aquí va a haber un antes y un después, lo que está pasando ahora es la historia en movimiento. Los jóvenes le están dando una lección (al Gobierno), después de esto nada va a ser igual en Nicaragua”, vaticinó la poetisa Michelle Najlis.

La vicepresidenta y primera dama, Rosario Murillo, intentó aliviar la tensión al anunciar la decisión de liberar a los detenidos en las protestas, a petición del arzobispo de Managua, Leopoldo Brenes.