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Museo del Prado celebra 200 años

  • Actualizado: 23 noviembre 2019 /

El Prado es el museo que más cuadros de Rubens, El Bosco, Velázquez o Goya posee en todo el mundo.

    Madrid, España.

    El 19 de noviembre de 1819, hace dos siglos, el Museo del Prado abría sus puertas por primera vez. Entonces tenía solo 311 obras y solo se podía acceder una vez a la semana, hoy su colección incluye miles de obras y es el museo español más visitado.

    IMPORTANTE
    1. La superficie que alberga la exposición del museo:
    Es equivalente a dos campos de fútbol, aunque solo están a la vista del público el 16% de su colección (1,290 de sus 7,988 catalogadas) por falta de espacio

    El año pasado, 2,8 millones de personas visitaron sus salas, aunque en 1819, cuando se inauguró, solo se podía acceder por recomendación para visitar alguno de sus 311 cuadros, procedentes de las Colecciones Reales.

    Aunque son pocos en comparación con las 1,290 obras que cuelgan hoy en día de sus muros, entonces ya se podían ver “Las Meninas” de Velázquez -el único cuadro que por norma no se presta-, y cuadros como “La Sagrada familia del pajarito” de Murillo o “La reina María Luisa a caballo” de Goya.

    'Las meninas'
    Prohibido prestar 'Las Meninas': Es una de las obras que más atención atrae en el Museo del Prado, solo igualada por 'El Jardín de las delicias' de El Bosco, y tampoco se presta. Como norma general, el museo tampoco da en préstamo más de siete obras de Velázquez a la vez.

    El edificio que acoge el Museo del Prado, diseñado por Juan de Villanueva en 1785, estaba concebido para acoger el Gabinete de Ciencias Naturales, un proyecto de Carlos III. Pero su nieto, Fernando VII, impulsado a su vez por su esposa la reina María Isabel de Braganza, tomo la decisión de crear el Real Museo de Pinturas y Esculturas.

    El germen de la gran colección del Prado procede de las Colecciones Reales que se comenzaron a forjar en el siglo XVI ,bajo la mirada de Carlos V, y los reyes Borbones y Austrias que le sucedieron.

    Los tesoros más emblemáticos adquiridos en aquella época son las principales estrellas del la pinacoteca hoy en día, como son “El jardín de las Delicias” de El Bosco, “El caballero de la mano en el pecho” de El Greco, “Las tres Gracias” de Rubens o “La familia de Carlos IV” de Goya.

    La llegada a España en 1823 del contingente francés de los Cien mil hijos de San Luis; la Revolución de septiembre de 1868 o, ya en el siglo XX, la Guerra Civil, marcarían algunas de las etapas más complejas de la historia de la pinacoteca. Desde el comienzo de la contienda en 1936 se desarrolló la operación de salvamento de patrimonio español más importante de la historia: un éxodo que se prolongó durante tres años en el que las fuerzas republicanas evacuaron de España las principales obras del museo. Gestionado en la actualidad por Miguel Falomir, el Prado ha contado con una treintena de directores a lo largo de su historia. Durante la Guerra Civil, Pablo Picasso fue designado en el cargo por el Gobierno de la Segunda República, aunque nunca llegó a tomar posesión y tampoco fue jamás destituido.

    Solo 32 pintoras
    El catálogo del Museo del Prado tiene 32 pintoras frente a 4,926 pintores. La institución ha declarado su intención de reducir esta brecha de género. La primera exposición de una mujer fue la de Clara Peeters y ahora, con motivo del bicentenario, han organizado una histórica de Lavinia Fontana y Sofonisba Anguissola.

    El Prado es el museo que más cuadros de Rubens, El Bosco, Velázquez o Goya posee en todo el mundo. Aunque su superficie expositiva es igual a dos campos de fútbol (más de 14,000 metros cuadrados), la falta de espacio hace que el público solo pueda ver en sus paredes un 16% de su colección total (1,290 obras expuestas de las 7,988 catalogadas).

    500 obras escapan de las bombas

    Aunque ahora parezca impensable la destrucción del Prado, la Guerra Civil fue capaz de poner en jaque hace 80 años a la pinacoteca, y obras emblemáticas como el “Carlos V en la batalla de Mülberg” (1548) de Tiziano tuvieron que partir rumbo al exilio tras ser víctimas de este conflicto bélico.

    A bordo de 71 camiones, las obras de Velázquez, Goya, Ribera, Rubens, Durero o Tiziano partieron de España desde Valencia y Barcelona, donde se ‘refugiaron’ cuando en 1936 el estallido de la guerra amenazaba con destruirlo todo, para pasar por Francia y llegar finalmente a Ginebra en 1939, capitaneadas por el artista Timoteo Pérez Rubio, quien dirigió la operación.

    'Saturno devorando a un hijo' (rubens)
    La historia de Saturno acabando con la vida de sus hijos por temor a que lo destronaran la cuenta Ovidio en los Fastos en el libro IV. En este óleo de Pedro Pablo Rubens la figura muestra una gran fuerza tanto en la postura de su cuerpo como en el rostro, con un dramatismo muy destacado en la figura del niño.

    Este hecho histórico cumplió 80 años y en su memoria se organizó en octubre pasado el Congreso “Museo, guerra y posguerra. Protección del patrimonio en conflictos bélicos”, donde expertos de todo el mundo debatieron sobre la protección del patrimonio en conflictos bélicos.

    Javier Portús, jefe de Conservación de Pintura Española del Prado, recordó el viaje de tres cuadros significativos que hablan “de tres aspectos distintos de la relación de las obras del museo con la Guerra Civil”.

    “Carlos V en la batalla de Mülberg” (1548) de Tiziano. El cuadro del pintor italiano renacentista fue uno de los primeros censados en la lista de salvamento por ser una de las obras maestras propiedad de la pinacoteca y que permanecía en la institución desde que ésta abrió sus puertas hace ahora 200 años.

    Tal era su importancia que, cuando las obras llegaron a Ginebra tas su paso por Francia, presidió la sala principal de la exposición sobre “cuadros exiliados” que se organizó en la ciudad suiza y que también contenía tapices de la conquista de Túnez y otros retratos de monarcas, porque, según Portús, lo que se quería desde España era hacer “una exaltación del imperio español”.

    'la Trinidad'
    La primera obra comprada por el museo, entonces Real Museo de Pinturas, fue 'La Trinidad' de José de Ribera (1635), por 20,000 reales. Fue comprado en 1820 por Fernando VII (1784-1833) al pintor Agustín Esteve. Mientras que una de las obras más caras adquiridas recientemente ha sido la 'Virgen de la Granada' (2016) de Fra Angélico, que costó 18 millones de euros.

    De hecho, este fue el motivo por el que “Las Meninas” (1656) de Velázquez, “menos patriota en sus formas”, no ocupara este lugar de privilegio que sí querían darle los organizadores suizos.

    “La Condesa de Chinchón” (1800) de Goya.

    El mismo periplo recorrió hace ahora ocho décadas, junto a otras 500 obras del Prado, “La Condesa de Chinchón de Goya”, única pieza privada que participó en la antes mencionada exposición de Ginebra ya que, hasta su compra en el año 2000 por parte de la pinacoteca, era propiedad de los descendientes de la retratada, María Teresa de Borbón y Vallabriga.

    La protección de esta obra, que se encontraba en Madrid, fue posible gracias “al cambio de paradigma” que se produjo en la II República de 1931, ya que en la nueva Constitución de ese año se hablaba del patrimonio artístico como propiedad de todos los españoles, independientemente de su titularidad.

    Esto permitió que, según explica el experto, en este viaje se salvaran también obras que “no pertenecían entonces al Prado y que también estaban en peligro durante la guerra”.

    “San Andrés y San Francisco” (1595) de El Greco. Aunque aún conservada y expuesta a día de hoy en la pinacoteca, la obra de El Greco “San Andrés y San Francisco” no corrió la misma suerte que las anteriores y permaneció refugiada en la planta baja del museo durante todo el conflicto. Un hecho que para Portús sirve para mostrar “otras formas de protección del patrimonio que no pasan por el exilio”.

    El lienzo permanecía en el madrileño monasterio de la Encarnación como parte de su colección privada, pero la nueva norma constitucional sirvió para que el Prado acogiese bajo protección obras pertenecientes a este tipo de colecciones ajenas.

    “A pesar de que no fue sacada, la historia tiene final feliz” concluye Portús al alegar que el dinero obtenido por la venta del catálogo y de entradas de la exposición de Ginebra permitió al Prado comprar en 1942 esta obra del pintor cretense.

    El prado y sus curiosidades

    -Aunque las pinturas y dibujos conforman el grueso de su colección, junto con las estampas y fotografías, también cuenta con 39 armas o armaduras; 155 mapas; 4 libros o 526 tarjetas postales.

    -La exposición más vista de la historia fue la del Bosco (2016) que consiguió reunir a 589,692 de visitantes -seis veces el aforo del Camp Nou-.

    -En 2018 registró 2.892.937 visitantes, lo que le sitúa como líder de los museos españoles. El 53,45% de las personas que entran en el Prado pasan de dos a cuatro horas recorriendo sus salas.

    -El cuadro más grande del museo es “La visión del Coloseo. El último mártir”, de José Benlliure y Gil. Mide 5,61 x 7,28 metros (más alto que una planta de un edificio). El más pequeño “Carlos Ortiz de Taranco”, de Federico de Madrazo y Kuntz, mide once por 8,5 centímetros, cabe en una mano.

    -La pintura más antigua son los seis murales de la Ermita de San Baudelio de Casillas de Berlanga, la Capilla Sixtina del arte mozárabe (1125). Son seis fragmentos de pintura mural traspasados a lienzo.

    -El Museo tiene una biblioteca, tan grande como desconocida. Está ubicada en el Casón del Buen Retiro. Tiene cerca cien mil títulos, entre monografías y obras de referencia, especializada en artes plásticas europeas entre la Edad Media y el siglo XIX.

    -Las salas y pasillos del Prado, además de en numerosos documentales, han aparecido en películas como Tierra y cielo (1941); El pobre García (1961), La hora de los valientes (1998), Los fantasmas de Goya (2005) o Amores locos (2008).