La violencia vuelve a las calles de Teherán. La capital iraní está tomada por la Policía.
Los agentes usaron gas lacrimógeno y chorros de agua de alta presión para dispersar miles de manifestantes en Teherán que se concentraron en abierto desafío del Gobierno clerical, en la escalada del conflicto interno más grave desde la Revolución Islámica de 1979.
Por cuarto día consecutivo, cientos de miles de partidarios del candidato presidencial reformista Mir Hossein Mousavi salieron a la calle para reclamar que el Gobierno anule y repita las elecciones del 12 de junio, que oficialmente dieron una victoria abrumadora al presidente Mahmud Ahmadinejad. Mousavi acusó al Gobierno de cometer fraude electoral.
El dirigente opositor iraní Mir Husein Musavi ha asegurado a sus seguidores que siempre estará a su lado y ha advertido a los dirigentes del país que si no permiten manifestaciones legales tendrán que enfrentarse a “peligrosas consecuencias”.
La guerra
Testigos describieron choques encarnizados cerca de la céntrica Plaza de la Revolución después de que unos 3,000 manifestantes, muchos de ellos vestidos de luto, corearon “Muera el dictador” y “Muera la dictadura”.
Los periodistas tienen restringido su trabajo y son los propios ciudadanos que mantienen al tanto de lo que sucede.
Éstos son los relatos de una trágica jornada en la que por el momento se desconoce a cuánto asciende el número de muertos y heridos.
“Salí de mi trabajo al anochecer y me encontré con escenas de guerra. El paisaje de después de una batalla. Coches y motos quemados, las sirenas de las ambulancias, el suelo cubierto de piedras, todo huele a gas lacrimógeno y sientes un pinchazo muy fuerte en los ojos al respirar. Han rociado todo con gas lacrimógeno desde el aire, con la ayuda de los helicópteros.
Hablaba con dos chicos mientras veía esto y unos basiyis salieron a nuestro paso. Uno de ellos me puso la porra a la altura del cuello y me empujó contra la pared. Me querían arrestar sólo por estar en la calle y les he enseñado la tarjeta del trabajo. Fue lo que me salvó. Se llevaron detenidos a los otros dos chicos, que también venían de su trabajo, muy cerca de la plaza de Enguelab, pero no podían demostrarlo”.
Éste es otro relato: ¿Cómo puedo explicar con palabras lo que está sucediendo hoy aquí en Teherán?... “Llegaba media hora tarde a la manifestación. Le pedí a un joven que me llevase en su moto a la plaza de Enguelab. Había muchísimos guardias armados... empezamos a andar por un lateral de la calle Azadí... Avanzando poco a poco.
Cada vez se iban sumando más a nuestro frente... Decidimos desviarnos por una calle lateral, éramos en ese momento unos 6,000... Cuando llegamos a la calle paralela a Azadí nos encontramos con que ya había columnas de fuego, contenedores en llamas. Entonces de repente empezaron a disparar en nuestra dirección y lanzaron un gas que no me permitía respirar. Nos refugiamos en los portales de las casas y en ese momento comenzó una batalla campal”.
“Ahora hay basiyis en todas las calles. Esto es un verdadero golpe de Estado. No sé cómo va a acabar todo esto”.