Lo que comenzó como un tratamiento estético para Gloria Mateus Ayala se convirtió en una tortura.
Esta mujer colombiana, de 53 años, pagó 350 dólares por un tratamiento estético con el que buscaba disimular las arrugas que tenía al lado de su boca y terminó con su rostro desfigurado.
Ahora, tendrá que conseguir 8,250 dólares más para una cirugía plástica que le ayude a disimular los irreversibles daños que le causó el procedimiento estético. “La vanidad de las mujeres nos lleva a hacer cosas, por eso, aprovechando que conocía a una amiga que tenía un centro de estética me atreví a realizar el tratamiento, que consistía en efectuar infiltraciones de ácido hialurónico en las arrugas”, señaló Mateus, quien desde hace 11 años se desempeña como coordinadora de la Unidad de Fiscalización de Impuestos en la Alcaldía de Tunja.
Marleny Martínez, propietaria del centro de estética, dijo que ese caso ya estaba siendo manejado por un abogado.