Jeffrey Conroy, un adolescente de Nueva York acusado de homicidio no premeditado en un delito de intolerancia por la muerte del inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero fue sentenciado este miércoles a pasar 25 años en prisión.
El juez Robert Doyle condenó hoy a Conroy a 25 años de prisión por el homicidio del inmigrante ecuatoriano Marcelo Lucero en noviembre de 2008 cuando caminaba con su amigo, Angel Loja, en la localidad neoyorquina de Patchogue (Long Island).
El juez impuso esa sentencia a uno de los siete acusados por este delito, que para muchos hispanos ha sido considerado como de odio racial, pese a que el tribunal no lo decidió así.
Conroy, de 18 años, fue encontrado culpable de homicidio involuntario con motivo de odio racial, pero no de asesinato, lo que hubiese conllevado cadena perpetua.
Tras leer la sentencia, el padre de Conroy abandonó la sala llorando sin hacer ninguna declaración.
Antes de escuchar la sentencia, Joselo Lucero, que se ha rapado la cabeza para parecerse a su hermano Marcelo, pidió hablar en el estrado y se acercó al juez para indicarle que estaba en sus manos hacer un cambio.
Joselo pidió al juez 'justicia' y señaló que aunque no se devolverá la vida a su hermano, solicitó una sentencia dura pues así 'se sentaría un precedente para que incidentes de discriminación como el que le costó la vida a Marcelo no se repitan'.
Lucero, además, hizo el recuento de toda la evidencia presentada durante el juicio.
El ecuatoriano también mencionó la nueva ley de Arizona, que penaliza a los inmigrantes indocumentados y que consideró injusta, al tiempo que recordó que su familia está sufriendo, en 'espera de una verdadera justicia'.
Tras escuchar la sentencia, el padre de Conroy gritó de dolor en plena sala y salió pateando la puerta, tras lo que oficiales de la corte intentaron calmarle.
El jurado, integrado por siete hombres y cinco mujeres, adoptó esa decisión el pasado 22 de abril sobre la culpabilidad de Conroy, la cual no fue del agrado de familiares, autoridades ecuatorianas y activistas, que esperaban que fuera encontrado culpable de asesinato.
Lucero caminaba con su amigo Angel Loja cerca de una estación del tren en la localidad de Patchoque, cuando fueron atacados por un grupo de siete menores de edad, uno de los cuales, identificado por las autoridades como Jeffrey Conroy, le apuñaló en el pecho, causándole la muerte.
Los otros seis jóvenes fueron acusados de ataque de pandilla con motivo de odio racial, de lo que se han declarado culpables para evitar juicio.
También fueron acusados por agresiones y asaltos a otros latinos en Patchoque.
Los fiscales aseguran que Conroy fue quien dio la puñalada que mató a Lucero durante una confrontación a medianoche cerca de la estación de tren de Patchogue. Lucero y un amigo caminaban hacia la casa de un conocido cuando fueron atacados.
Antes de conocer la sentencia, Joselo Lucero, hermano de la víctima dijo: 'Sólo espero lo mejor'. Durante la audiencia otro de los sospechosos se declaró culpable de su papel en el apuñalamiento.
Tanto José Lucero y su hermana Isabel hicieron una declaración ante el juez de la Corte Suprema estatal Robert Doyle. La madre de la víctima, Rosario Lucero, estuvo presente durante la audiencia de la sentencia.