El orificio en la espalda de Alvaro Peralta es bien visible. En el pecho tiene una marca azul y negra en el sitio donde está alojada la bala.
Este jornalero de 36 años sabe que él y otros individuos que fueron asaltados el 17 de octubre cerca de un edificio de apartamentos de la Carolyn Avenue fueron elegidos porque no son del lugar.
Las autoridades locales están haciendo un esfuerzo sin precedentes para evitar que Peralta y otros inmigrantes --muchos de ellos sin papeles-- sigan siendo víctimas y para que acudan a la policía cuando es necesario.
'Los maleantes saben que no van a hacer la denuncia', expresó Todd Duplantis, jefe interino de la policía de Houma. 'Están tratando de prevenir los delitos, sin importar la nacionalidad. Le decimos a los agentes que patrullen las comunidades hispanas y estén al tanto de lo que sucede'.
Los detectives de Duplantis detuvieron a tres sospechosos de varios robos, incluidos los de Peralta y los demás.
Mervin Bruce Jackson, de 21 años; Watkisha Renee James, de 25, y Latesha Danielle White, de 23, todos de Houma, fueron acusados de dos intentos de asesinato y de 20 asaltos.
Duplantis y su gente dicen que no hay forma de saber cuántos hispanos fueron blanco de delitos porque no hacen las denuncias.
Lo que sí saben es que los trabajadores extranjeros a menudo no tienen cuentas bancarias y llevan bastante efectivo consigo. Dado que no tienen licencias de conducir, caminan o usan bicicletas, por lo que constituyen un blanco fácil.
Trabajadores hispanos entrevistados este mes dijeron que saben que están en la mira de los delincuentes y admitieron que se sienten asustados. Aseguran que los robos son frecuentes cerca del East Houma Bingo Hall y que algunas personas fueron asaltadas al salir de las misas en español de la iglesia Annunziata.
Pero el de los robos no es su único temor.
'Creen que si ellos hacen una denuncia, alguien los denunciará a ellos', manifestó José Cantú, propietario del negocio Plaza Latina en la Grand Caillou Road, cuando se aparecieron dos policías y un traductor para dejar folletos con recomendaciones acerca de cómo prevenir delitos.
Cantú dice que le complace ver cómo la policía trata de ayudar a los hispanos.
Los agentes señalan que no entregarán a los hispanos que han sido víctimas de delitos al servicio de inmigración si no han cometido faltas.
Las autoridades federales son alertadas cuando se sospecha que un delincuente está en el país ilegalmente, pero no cuando un indocumentado ha sido víctima de un delito.
El oficial instructor de la policía de Houma, Jason Fanguy, dijo que si se pregunta a las víctimas cuál es sus status migratorio, disminuyen las posibilidades de prevenir e investigar delitos y que, además, probablemente eso sea ilegal.
'Las víctimas de delitos tienen ciertos derechos que perderían si comprobamos que son indocumentados y los deportamos', manifestó Fanguy.
Sería discriminatorio preguntarle por su status migratorio a los hispanohablantes y no a las demás víctimas de delitos, agregó.
Algunos de los delitos que motivaron esta campaña de acercamiento a los hispanos fueron particularmente violentos.
'En dos de los casos las víctimas fueron baleadas por la espalda', dijo Fanguy. 'No me importa de dónde es alguien. Cualquier ser humano tiene que solidarizarse con alguien que es víctima de algo así. Nadie merece recibir un tiro en la espalda'.
Myra Molina, una agente que habla español, ayuda en la redacción de folletos en español con recomendaciones para prevenir delitos.
Las recomendaciones abordan comportamientos específicos que hacen de alguien un blanco más visible.
'Estos individuos viven en casas rodantes con otras cinco o seis personas que probablemente no conozcan. Cuando salen, llevan su dinero consigo', comentó Molina.
Agregó que hizo gestiones para que los inmigrantes sacasen tarjetas de crédito en bancos locales y que ha habido conversaciones con Wal-Mart para que sus tiendas permitan transferir dinero al exterior usando tarjetas de débito.
'Queremos que el dinero pase de sus bolsillos a los bancos', dijo Duplantis.
El oficial reconoce que no es fácil ganarse la confianza de la gente. Hace poco no se pudo realizar un seminario informativo en la iglesia Annunziata porque los parroquianos temían que hubiese una redada.
En la vivienda que comparte con su novia y su hijo de nueve años, Peralta dijo que le complace el que la policía quiera ayudar y que los hispanos deberían denunciar los delitos. Señaló que un individuo que presenció la agresión de que fue víctima no quiso llamar a la policía por temor a tener problemas.
Peralta afirma que la policía de Houma nunca le preguntó por su status migratorio.
'No hay que tenerles miedo', sostuvo.