Hacía cuatro años que Wendy, una hondureña residente en España, no veía a su hija de cinco años, y por ello, después de esperar 29 horas a que las autoridades de inmigración españolas permitieran a la niña salir del aeropuerto de Madrid-Barajas, ahora confía en que pueda quedarse en el país.
Alexa llegó como turista a Madrid el pasado jueves, acompañada de su prima Dulce, de 19 años, con el objetivo de pasar una semana de vacaciones y reencontrase con su madre luego de cuatro años de separación.
Esta dice que cumplían todos los requisitos para viajar como turistas a España: tenían un billete de ida y vuelta, reservas de hotel y dinero 'suficiente', unos 1.300 euros entre las dos, para estar esos días en Madrid.
Pero los nervios empezaron a aflorar cuando, tras horas esperando la salida de la pequeña, una amiga suya que reside en España y que acompañaba en el vuelo a las dos niñas les aseguró que 'las tenían detenidas'.
Gracias a su jefe contactaron con un grupo de abogadas de la parroquia San Carlos Borromeo de Madrid, quienes consiguieron 'in extremis' bajar a Alexa del avión que iba a devolverla ayer al país centroamericano gracias a una orden judicial, según explicó a Efe la madre de la menor.
No ocurrió lo mismo con su prima Dulce, que hoy tuvo que tomar el el vuelo de regreso a Honduras, sólo 48 horas después de su llegada a Madrid y sin haber logrado salir del aeropuerto.
Las abogadas ahora están poniendo todo el empeño para que Alexa pueda lograr la residencia en España y quedarse con su madre.
Una de las letradas, Diana Galindo, dijo a Efe que confía en que se pueda paralizar la expulsión después de las 'sangrantes' 29 horas que permaneció en Barajas.
'Ya que está dentro, vamos a intentar que se quede' -señaló- para lo cual tienen plazo hasta el próximo 7 de febrero, cuando la niña tiene su billete de vuelta para Tegucigalpa.