Una madre hondureña abandonó Estados Unidos junto a su hija menor, de 10 años, tras optar por la denominada autodeportación, una decisión que, según su defensa, tomó luego de que autoridades migratorias le plantearan la posibilidad de permanecer detenida de manera indefinida mientras continuaba su proceso.
Se trata de Margarita Melgar, quien salió el domingo rumbo a Honduras después de residir durante 12 años en Boston. La menor que la acompaña, Katherin Melgar, es ciudadana estadounidense y, según relataron sus familiares, nunca había visitado Honduras. Sus otras dos hijas permanecerán en Estados Unidos.
De acuerdo con un reportaje de GBH News, la despedida ocurrió en el aeropuerto Logan de Boston, donde la familia permaneció durante varios minutos antes de pasar el control de seguridad. El medio documentó los últimos momentos que compartieron Margarita, Katherin y Damary Melgar, la hija mayor, quien continuará viviendo en Massachusetts mientras cursa sus estudios universitarios.
Según el testimonio de Margarita, dos días antes de su viaje agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) le informaron que debía elegir entre permanecer detenida hasta que se resolviera su caso migratorio o abandonar voluntariamente el país.
"Estoy muy preocupada. Mi hija menor no ha podido comer desde el almuerzo de ayer y mi hija mayor está deprimida", expresó la hondureña al citado medio antes de abordar el vuelo.
Caso pendiente
La defensa de Melgar sostiene que su situación migratoria aún no estaba completamente resuelta. Su abogada, Sara Nael, explicó que permanece pendiente una solicitud para reabrir el caso ante la Junta de Apelaciones de Inmigración, instancia que aún no ha emitido una resolución definitiva.
Nael también aseguró que nunca había observado un caso en el que una persona recibiera un plazo tan corto para abandonar el país mientras una de sus solicitudes seguía en trámite.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) indicó que Melgar "optó por deportarse voluntariamente" y reiteró que la agencia no separa familias, ya que son los padres quienes deciden si sus hijos los acompañan o quedan bajo el cuidado de otra persona designada.
Las autoridades estadounidenses han promovido en los últimos meses la autodeportación como una alternativa para inmigrantes que no cuentan con un estatus migratorio regular. Según el DHS, quienes aceptan esta modalidad pueden acceder al pago del boleto aéreo y a un incentivo económico, aunque no se informó si la familia Melgar recibió ese beneficio.
Huyó hace una década
Según la versión presentada por su defensa, Margarita salió de Honduras en 2014 junto a sus dos hijas mayores para solicitar asilo en Estados Unidos tras denunciar haber sido víctima de violencia de género por parte de un familiar.
No obstante, su solicitud de asilo fue rechazada años después. Sus representantes legales sostienen que el proceso se vio afectado por errores de su anterior abogado y que actualmente buscan reabrir el expediente con nuevos argumentos.
Durante los últimos años, Melgar acudió periódicamente a las citas de control migratorio requeridas por las autoridades estadounidenses mientras continuaba gestionando su permanencia legal en el país.
Antes de emprender el viaje, Margarita renunció a los dos empleos que desempeñaba en Boston y comenzó los preparativos para regresar a Honduras junto a Katherin.
Damary, de 20 años, permanecerá en Estados Unidos para continuar sus estudios universitarios y trabajar, mientras que su hermana Tania, de 17 años, permanecerá al cuidado de otros familiares.
"Siempre cumplimos con cada cita y seguimos todas las indicaciones. Por eso fue muy difícil entender que, pese a todo, termináramos en esta situación", manifestó Damary a GBH News.
Diversas organizaciones de apoyo a inmigrantes y la congresista estadounidense Ayanna Pressley también se pronunciaron sobre el caso. La legisladora calificó la situación como una decisión "devastadora" para la familia, mientras que activistas señalaron que la hondureña regresó a un país que, según recordaron, mantiene una advertencia de viaje emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos debido a los niveles de violencia y criminalidad.