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Floridanos abarrotan refugios para salvarse de Matthew

  • Actualizado: 06 octubre 2016 /

Se teme que el huracán tenga efectos “potencialmente desastrosos” en la zona costera del estado

Jacksonville, Estados Unidos

Los refugios del este de Florida estaban abarrotados el jueves en una carrera frenética para salvar personas y mascotas del 'potencialmente desastroso' huracán Matthew, que promete devastar la costa con vientos de categoría 4 o incluso 5.

El refugio más grande de St. Augustine -un pintoresco balneario fundado en el siglo XVI en el litoral oriental- ya estaba en el límite de su capacidad con 500 personas y sus autoridades negaban la entrada a frustrados huéspedes, que debían devolverse bajo la lluvia y con las almohadas bajo al brazo.

Los huéspedes 'comenzaron a llegar ayer (jueves) por la tarde y se quedarán hasta que las autoridades de manejo de emergencias nos digan que se queden', dijo el director de la escuela secundaria Pedro Menéndez, Clay Carmichael.

Las 500 personas estaban ordenadamente echadas en cobijas o colchonetas sobre el suelo de la cancha de básquetbol. Y aunque imperaba el nerviosismo, algunos -sobre todo niños y ancianos- aprovechaban para socializar.

Riendo, la puertorriqueña María Maldonado, de 86 años, contó que había venido a Florida al bautismo de su bisnieta y que ahora estaba varada allí, sobre una silla de campamento. 'No es la vacación perfecta, pero nos tratan bien', dijo.

Los autos llenan una autopista cerca de Kissimmee, Florida, a medida que los residentes evacuan la zona de riesgo.
Más de dos millones de estadounidenses están llamados a evacuar en Florida, Georgia y Carolina del Sur. De ellos, cerca de 1.5 millones de residentes de la costa este de Florida recibieron la orden de trasladarse tierra adentro.

Las estaciones de gasolina en las ciudades costeras ya no tenían combustible, los supermercados habían agotado existencias de baterías, linternas y otros suministros, los hoteles no tenían más habitaciones y era una odisea conseguir alimentos enlatados.

En los balnearios de Jacksonville Beach y Atlantic Beach el viento se hacía sentir y la lluvia dejaba poca visibilidad para manejar. Las ciudades estaban desiertas, excepto por un par de personas que se tomaban selfis en la playa frente al intenso oleaje.