Una fuerte tormenta con intensa lluvia y fuerte viento obligó anoche al papa Benedicto XVI a abreviar su discurso al principio de una vigilia de oración de la Jornada Mundial de la Juventud, JMJ, en Madrid en la que participaban cerca de un millón de jóvenes.
“¡Vuestra fuerza es mayor que la lluvia!”, agradeció el Papa después de una breve pero intensa tormenta caída al comienzo de la noche en la explanada del aeródromo de Cuatro Vientos, en las afueras de Madrid, donde alrededor de un millón de peregrinos soportaron temperaturas cercanas a los 40 grados durante el día.
Los asistentes taparon con un paraguas blanco al Santo Padre, mientras los jóvenes entonaron gritos de “¡Benedicto, Benedicto!”, “¡Ésta es la juventud del Papa!”, “¡No pasa nada, que siga la Jornada!” y “Viva el Papa”.
“¡Gracias por vuestra alegría y resistencia! El Señor, con la lluvia, os manda muchas bendiciones. También en esto sois un ejemplo”, reconoció el pontífice ante una encendida audiencia que se cubrió de las rachas de viento -que llegó a arrancar el solideo del Papa- con lonas de plástico, mantas y banderas, en una explanada en la que estaban acampados con colchonetas y sacos de dormir. “No tenemos más remedio que quedarnos aquí. No hemos traído impermeables. Pasará enseguida”, dijo René, un optimista peregrino francés.
Siguió su discurso
El Papa en ningún momento hizo ademán de moverse del gran escenario blanco, desde donde presidió la vigilia, uno de los eventos centrales de la JMJ.
Al amainar la tormenta, Benedicto XVI siguió con su discurso, aunque lo acortó en cerca de diez minutos, antes de salir del escenario para cambiarse de ropa.
Durante su ausencia, los bomberos aprovecharon para revisar parte de la estructura metálica del gran escenario por si hubiera podido ser afectada por la tormenta.
“Hemos vivido una aventura juntos. Firmes en la fe en Cristo habéis resistido la lluvia. Antes de marcharme deseo darles las buenas noches a todos, que descanséis bien, con el sacrificio que estáis haciendo y que no dudo que ofreceréis generosamente al Señor, nos vemos mañana si Dios quiere”, deseó el Santo Padre a los jóvenes. Mientras los jóvenes se disponían a pasar la noche al raso, el Papa volverá hoy por la mañana para la misa de clausura de las JMJ, que empezaron el martes en la capital española con cerca de un millón de jóvenes.
A la vigilia acudieron el príncipe heredero de la corona española, Felipe, y su esposa Letizia.
Sacerdotes: sean santos
Por la mañana, el Papa animó a los futuros sacerdotes a mantenerse firmes ante la exclusión de Dios en la sociedad y les anunció la proclamación de un nuevo doctor español de la Iglesia, San Juan de Ávila, en una multitudinaria misa.
La noticia fue acogida con un gran aplauso por los futuros sacerdotes, a los que Benedicto XVI pidió que no se dejen “intimidar por un entorno en el que se pretende excluir a Dios y en el que el poder, el tener o el placer a menudo son los principales criterios por los que se rige la existencia”.
El Santo Padre les llamó a ser santos, pero también a estar seguros de su vocación, “avanzando hacia el sacerdocio solamente si están firmemente persuadidos de que Dios los llama a ser sus ministros”. Agencias