El Gobierno español aprobó ayer unos presupuestos para 2013 marcados por la austeridad en los que solo se contemplan aumentos en las partidas de las pensiones, las becas y los intereses de la deuda.
“Son presupuestos en tiempos de crisis, pero para salir de la crisis”, señaló la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, al anunciar en una conferencia de prensa los nuevos presupuestos.
La funcionaria señaló que con las nuevas cuentas se va cambiando el equilibrio entre ajuste de gastos y de ingresos, con más ajuste del primero (58%) que del segundo (42%).
Los presupuestos serán más restrictivos por el lado del gasto que por el de los ingresos, sin contar con la partida destinada a los intereses de la deuda, que se elevará en casi 10,000 millones de euros, una de las tres únicas que subirá junto con las pensiones y las becas.
“El gasto prioritario es el social, cuya partida supera el 63% del presupuesto y en la que crecen las pensiones y las becas”, señaló.
Control
El ejecutivo aprobó un Plan Nacional de Reformas por el que se crea una nueva figura de autoridad para controlar los presupuestos públicos de todas las administraciones.
La Vicepresidenta dijo que se trata de una autoridad fiscal encargada de anticipar posibles desviaciones en los presupuestos y para controlar la transparencia.
La nueva autoridad presupuestaria, que tendrá carácter independiente, supervisará los presupuestos de todas las administraciones y velará por el cumplimiento de sus objetivos de déficit.
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, explicó que las pensiones subirán el 1% en 2013, pero rehusó concretar si se revalorizarán conforme a la inflación.
Montoro precisó que el montante total destinado a las pensiones se ha incrementado el 4% para el ejercicio 2013.
El ministro recalcó que “muy pocas partidas suben” y que las pensiones lo hacen por el esfuerzo del Gobierno, mientras que la que tiene que ver con el pago de los intereses de la deuda aumenta “desdichadamente” como consecuencia del incremento de la deuda soberana. El presupuesto contempla un recorte medio para los ministerios del 8.9%, hasta un total de 39,722 millones de euros.
Sin embargo, el pago de los intereses de la deuda asciende prácticamente a ese importe, más de 38,000 millones.
En relación con el empleo y la jubilación, además del aumento del 1% de las pensiones, el Gobierno planea reformar la jubilación parcial y la anticipada para acercar la edad de jubilación efectiva a la legal.
También “adecuar las pensiones a la esperanza de vida”, según el ministro Montoro, quien añadió que se aprobará antes de diciembre una estrategia de empleo juvenil y un contrato para la formación y el aprendizaje, el denominado sistema dual, para “acercar la formación al puesto de trabajo”. España atraviesa desde 2008 una profunda crisis que ha hecho caer la economía y causado una gran destrucción de puestos de trabajo hasta elevar el desempleo a más de cinco millones de personas, casi el 25% de la población activa, cifra que alcanza el 50% entre los jóvenes.
Las nuevas cuentas reducen en 3.9% los gastos de personal activo del Estado gracias a la congelación de retribuciones salariales de los empleados públicos y la no reposición de oferta de empleo público, salvo sectores sensibles como personal de hospitales, docentes de educación, seguridad, lucha contra el fraude y extinción de incendios (donde será del 10%).
En el apartado de los ingresos, el Gobierno aprobó nuevas figuras impositivas, como someter a un nuevo gravamen del 20% los premios superiores a 2,500 euros de las apuestas de loterías, con el que ingresarán 824 millones de euros.