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Entierran en el desierto libio a Muamar Gadafi

  • Actualizado: 25 octubre 2011 /

Una 'jaima' de arena en un lugar desconocido del desierto libio selló hoy el fin de Muamar al Gadafi, un dictador que llegó a instalar su jaima beduina.

Una 'jaima' de arena en un lugar desconocido del desierto libio selló hoy el fin de Muamar al Gadafi, un egocéntrico dirigente que siempre hizo gala de su origen beduino y a quien los rebeldes sepultaron en el mayor anonimato.

Gadafi, un dictador que durante su régimen llegó a instalar su jaima beduina desde los jardines del Kremlin, hasta el parque Villa Doria Pamphilj, de Roma, pasando por los jardines del Hotel Marugny de París, murió repudiado por su pueblo.

El máximo líder de un rico país exportador de petróleo consentido por sus huéspedes internacionales, que se mantuvo al frente de los destinos de Libia durante 42 años, perdió el último pulso con su población -a cuyos opositores llegó a calificar de 'ratas'- por no haber escuchado el mensaje de la Primavera Árabe.

A esa petición de apertura política, Gadafi respondió con las armas y desató una guerra que acabó por devorarle a él y a su familia.

Ese mismo mensaje de la Primavera Árabe tampoco lo entendieron los expresidentes tunecino, Zine el Abidine ben Ali, que huyó del país el pasado 14 de enero a Arabia Saudí; ni el egipcio Hosni Mubarak, derrocado el 11 de febrero y posteriormente enjuiciado.

Igualmente el destino de Gadafi coincidió con el de otros personajes políticos del siglo XXI que pasaron sus últimas horas en madrigueras y escondites.

Sadam Husein fue hallado en 2003 en un zulo en una granja al sur de Tikrit, al norte de la capital por los soldados estadounidenses. Presentaba aspecto desorientado e iba vestido como un mendigo.

Tras ser juzgado por un tribunal iraquí, fue ejecutado en la horca tres años después y enterrado en su ciudad natal.

A Osama bin Laden, el dirigente de la organización terrorista Al Qaeda, le localizó otro comando estadounidense escondido en una gran vivienda sin lujos rodeada de medidas de seguridad en la localidad paquistaní de Abbotabad, al norte de Islamabad.

A Pakistán se cree que huyó en diciembre de 2001 desde Afganistán, tras la invasión de EEUU.

Washington dijo que había arrojado el cadáver al mar tras una ceremonia en el portaaviones 'Carl Vinson', según el ritual musulmán y para evitar que su tumba se convirtiera en un lugar de peregrinación.

En el contexto de la Primavera árabe, Mohamed Buazizi, un joven vendedor ambulante desencadenó la ola protestas sociales al inmolarse, prendiéndose fuego en la localidad tunecina Sidi Buzid, harto del paro y de la humillación.

Primero cayó Túnez, luego Egipto y ahora Libia. En pie quedan otras revoluciones pendientes como la de Siria, Baréin o Yemen.

Buazizi también derribó el modus vivendi de las enriquecidas familias del antiguo régimen, que pretendían convertirse en repúblicas hereditarias.

Según un informe publicado tras la caída de Mubarak por el Organismo de Supervisión Administrativa de Egipto, el miembro de su familia que amasó una mayor fortuna fue Alaa, el hijo mayor del exjefe de Estado, seguido por su hermano Gamal, su madre Suzanne y el propio expresidente.

Según el documento, los Mubarak contaban con varios palacios, villas, chalés y apartamentos de lujo en varios puntos del país, además de diversas cuentas bancarias.

El 19 de enero pasado, cinco días después de que Ben Alí abandonase Túnez, Suiza consideraba que sólo en ese país su fortuna se elevaba a 10 millones de euros.

Incalculable es la riqueza de Gadafi y su familia, después de más de cuatro décadas en el poder en un país exportador de petróleo.

Gadafi llegó a la cúpula tras un golpe de estado contra el rey Idris Senussi en 1969, a quien un tribunal condenó a muerte en rebeldía.

Un destino más dramático ha aguardado al dictador libio, derrocado por el Consejo Nacional de Transición libio y también por la protesta del simple vendedor ambulante que al inmolarse desencadenó la ola de cambios irreversibles en el mundo árabe.