02/12/2022
04:48 PM

Más noticias

El hondureño que cumplió en España sus sueños de libertad

Edgardo Osorio conoce a los ganadores del premio Nobel de Literatura José Saramago y Mario Vargas Llosa.

Madrid, España.

Sueña siempre que está en Honduras, pero cuando despierta se encuentra en Alicante, España, una ciudad que le permite vivir en libertad y ayudar a quienes más lo necesitan.

Edgardo Osorio nació en San Marcos de Colón, en el departamento de Choluteca, el 10 de septiembre de 1950. A sus 65 años vive su vida entre Madrid y Alicante con Ricardo Romeo, su esposo español desde hace más de 40 años, y con su madre Lidia Portillo viuda de Osorio, que tiene 90.

Ella fue quien le inculcó el amor por Honduras. Hace unos días celebraron su cumpleaños por todo lo alto con la bandera hondureña. 'Gracias a ella amo mucho a mi país', expresa Edgardo.

'Siempre doy sorpresas', se ríe mientras narra cuánto ama la literatura, la música clásica y ayudar a los demás. Acaba de jubilarse de la cadena de tiendas más importante de España, El Corte Inglés, y ahora está disfrutando de la lectura, en especial la de Horacio Castellanos Moya, escritor nacido en Tegucigalpa de madre hondureña y padre salvadoreño. Sueña con algún día escribir algo, pero mientras hace tiempo trabaja en proyectos de Caritas con las familias sirias que llegan a pedir refugio en España, con adictos a las drogas y desempleados. 'Con lo que puedo les estoy ayudando', dice.

Muy seguro de sí mismo, agrega que lo importante para él es saber a quién puede auxiliar y hacer felices a otros porque de esa forma él es más dichoso. 'Es lo que he descubierto en la vida: que ayudándonos entre todos, esto es un paso nada más. Lo mejor es ayudarnos, que las calles se llenen de risas. Prefiero ver dentaduras brillantes que gente amargada'.

Desde España apadrina a muchos niños en Honduras. Un pequeño hasta lo llama abuelo y le envía dibujos que lo motivan a seguir apoyándolos. 'En vez de invertir en armas, debemos hacerlo en la educación'.

¿Qué es lo que más recuerda y le hace falta de Honduras?

Es tan difícil no respirar el aire de Honduras, vivir bajo el cielo limpio y azul, como dice el himno, y con el cariño de los paisanos. A Honduras lo llevo en el corazón.

¿Dónde aloja a España dentro de su vida?

España es el país que me acogió y me dio la oportunidad de ser lo que yo nunca había podido ser en Honduras. Llegué a este país cuando estaba saliendo de una dictadura y vivió la libertad y yo a mis 20 años estaba aprendiendo a vivir. Conjuntamente hemos caminado de la mano en este país. Este gran país me ha enseñado muchos valores: a respetarme, respetar a los demás, ser libre, ser feliz, ayudar y convivir en paz con todo mundo.

Viajó a España en una época en que no muchos hondureños lo hacían. ¿Cómo mira el fenómeno de la migración ahora?

Es muy diferente. Cuando yo vine, veníamos casi todos a estudiar en la Universidad Complutense de Madrid o la Universidad de Salamanca con la ayuda de nuestros familiares. Ahora, este país ha salido adelante y da muchas oportunidades, ha abierto los brazos para que vengan muchos migrantes. Tengo muchos amigos que han venido y yo les he ayudado para que vengan a establecerse. Es un cambio muy diferente cómo ha evolucionado España.

¿Qué recuerda de San Marcos de Colón y su influencia europea?

Es un pueblo que fue colonizado a finales del siglo XIX por muchos alemanes, franceses, argentinos e italianos; por eso somos un pueblo muy particular y bonito en Honduras. Recuerdo que la finca de mi abuelo se llama Germania. No entendía por qué se llama así. Ahora que vivo en Europa y amo la música clásica, conozco que todos estos lugares son nombres de óperas de Richard Wagner. Esto lo descubrí ahora.

¿Cómo nace el amor por la música clásica?

Nació en Honduras. Cuando era muy niño, por mi condición sexual seguramente era muy introvertido y pasaba mucho rato en meditación, leyendo y escuchando una emisora protestante de Nicaragua que ponía pequeñas piezas, las cuales comencé a conocer. Me introduje en la música clásica gracias a ellos. Son recuerdos que van unidos a mi niñez. Para mí, esto es una amalgama de todo porque al mismo tiempo recuerdo la literatura que yo leía, la literatura europea de los clásicos para niños. Toda esta música siempre va unida con las montañas de Honduras, los ríos, la geografía, la gente. Entonces para mí todo es muy global, las fronteras no existen.

¿Qué estudió en España?

Historia, pero antes tuve que estudiar dos años de Filosofía y Letras y luego hacer la carrera de Historia. Llegué en los años 70, cuando estaban de moda Sartre y la filosofía francesa. Me introduje en este mundo y descubrí que la vida es maravillosa.

¿Cómo vive abiertamente su homosexualidad si nació en un país donde para algunos religiosos ser gay es un 'pecado' y el Estado no garantiza la vida de las personas LGBT?

Es una lástima que la gente nos vea la forma como nos ven o nos tildan en Honduras porque somos personas humanas, como todos, unos buenos y otros malos. De todo. No creo que por ser homosexual o gay, alguien sea diferente. Me considero una persona normal.

¿Cómo conoció a su esposo Ricardo y qué hizo que se enamorara de él?

Salí de Honduras a los 18, estuve dos años en Miami y nunca me integré a la sociedad estadounidense; no sé por qué. Cuando llegué acá a España fue diferente y aquí sí encontré mi sitio. El primer día que fui a un club donde nos reuníamos las personas LGBT me encontré a un español muy bello de ojos verdes, muy lindo, y lo primero que me preguntó fue 'de dónde eres' y le dije 'de Honduras'. Él me contestó 'de Tegucigalpa' y fue el primer español que me dijo el nombre de la capital de mi país. Me dije 'un español que conoce de Honduras'. Caí flechado por él. A los años me dijo que fue la única república que conocía y que le llamaba la atención, la república donde estaba Tegucigalpa. Ahora llevamos 44 años juntos.

¿Cómo han logrado mantenerse tanto tiempo juntos?

Todos los días lucho por nuestro amor. Por hacerlo feliz y porque seamos felices los dos. Lo mejor es tener una pareja y hacer una familia porque somos una familia del siglo XXI.

Aunque lleva 44 años viviendo con Ricardo, Edgardo se convirtió en uno de los primeros hondureños en casarse en España. ¿Cómo fue ese proceso?

A los tres meses de que el presidente español José Luis Rodríguez Zapatero promulgara la Ley de Matrimonio Igualitario en julio de 2005, nos casamos. Mi madre fue mi madrina de boda.

Foto: La Prensa

Edgardo con su esposo Ricardo.

Foto: La Prensa

Edgardo con su esposo Ricardo Romeo Calvo.
Una de sus grandes pasiones es la literatura. Su trabajo en España lo llevó a ser el encargado de unas de las librerías más grandes de la cadena de tiendas El Corte Inglés. ¿Cómo llegó allí y a qué escritores conoció?

Vine a España a estudiar cinco años, pero cuando conocí a Ricardo me quedé enganchado a su corazón y familia. Ingresé a trabajar en la librería y allí fui evolucionando. Después, El Corte Inglés compró la librería donde trabajé y seguí laborando en mi misma área. Cuando mis jefes se dieron cuenta de que era amante de la literatura, me enviaron como representante de la empresa a todas las fiestas literarias y así conocí a muchos, entre ellos Mario Vargas Llosa y José Saramago. A todos los saludaba y siempre les dije que era de Honduras.
Recuerdo que Saramago en Lisboa me dijo: 'Muy profundo su país, pero tiene que salir adelante como todos', y eso me llegó al alma porque es uno de mis escritores preferidos.

Ya que mira de cerca el drama sirio y de los hondureños que viajan a España ¿qué piensa de emigrar y buscar nuevas oportunidades en otros países?

Emigrar y salir del país es un acto muy doloroso para todo el que deja su tierra porque sale de su casa y es como cuando te expulsaron del paraíso; sales como Adán y Eva y hay un ángel con una espada y nunca volverás. O nunca volverás a vivir lo que viviste. Todos los inmigrantes estamos siempre soñando con volver, toda nuestra vida es empeñarnos en trabajar aquí y ayudar en todo lo que podamos, pero el sueño es volver. Lo que pasa es volver a dónde. Honduras no es la Honduras de la que salí. Y me duele mucho porque ahora leo noticias terribles, las cosas que pasan con la comunidad LGBT, en la política y en todos estos ámbitos.

¿Cuándo vuelve a Honduras?

Cuando me despierto, lo primero que pienso es cuándo volveré a Honduras. Y en las noches pienso que me gustaría amanecer en San Marcos, Comayagua, Tegucigalpa... Todo Honduras me gusta y amo a mi país, pero es muy difícil; tengo tantas raíces aquí y tanta gente que ayudar que lo mejor al estar aquí es hacer muchas labores. Si estoy en Honduras, regresaré a acostarme en una hamaca. Es lo que me gustaría también, pero aquí estoy ayudando a mucha gente.

Foto: La Prensa

Edgardo Osorio con el escritor portugués ganador del premio Nobel, José Saramago.

Foto: La Prensa

El ganador del premio Nobel, Mario Vargas Llosa firma un autógrafo al hondureño, Edgardo Osorio.