Todo los opone, y sin embargo... el abogado Geir Lippestad, miembro del Partido Laborista, blanco de los dos ataques que causaron 76 muertos el viernes en Noruega, ha aceptado la pesada tarea de defender al confeso autor de la masacre.
Poco tiempo después de enterarse de la matanza, el abogado recibió una llamada de la policía: Behring Breivik, sin duda el individuo más detestado del país, deseaba que él lo defendiese.
'Mi reacción inicial, fue que era demasiado difícil', explicó Lippestad.
Al hacer estallar una bomba en la sede del gobierno de izquierda y luego ametrallar a jóvenes laboristas reunidos en la isla de Utoya, Behring Breivik conmocionó al país, pero también atacó los ideales de Geir Lippestad, miembro del Partido Laborista.
Al cabo de '10 o 12 horas' de reflexión y de conversaciones con su familia y sus colegas, tomó una decisión: 'Pienso que el sistema judicial es muy importante en una democracia, y alguien tiene que hacer el trabajo'.
Otra paradoja en la medida en que, como dijo el abogado, Behring Breivik 'detesta a cualquiera que crea en la democracia'.
Entonces, ¿Por qué Behring Breivik optó por ser representado por un hombre de convicciones diametralmente opuestas?
'Me hicieron esta pregunta', respondió Lippestad durante una entrevista con la AFP. 'Y lo ignoro pero una de las razones es quizás que tenía un negocio cerca de mi bufete de abogado, hace varios años'.
A Geir Lippestad no le gusta hablar de sí mismo y de él ni siquiera se conoce su fecha de nacimiento, salvo que fue en 1964.
La respuesta está quizás en su curriculum. En 2002, había defendido a Ole Nicolai Kvisler, condenado a 17 años de cárcel por un homicidio descrito entonces por la clase política como el 'primer crimen racista' de la historia del país.
Vinculados al movimiento neonazi de los Bootboys, Kvisler y un cómplice fueron declarados culpables de haber apuñalado a un adolescente hijo de una noruega y un ghanés, en un estacionamiento de un suburbio de Oslo, en enero de 2001.
Este crimen provocó una gigantesca ola de indignación en el reino, donde el primer ministro, que era ya Jens Stoltenberg, había llamado a ser 'intolerables' con el racismo.
El crimen también tuvo repercusiones en el extranjero donde el ídolo Michael Jackson decidió dedicar su primer álbum a 'Benny', el muchacho apuñalado.
Desde que aceptó representar a Behring Breivik, según los medios noruegos, Geir Lippestad ha sido amenazado, lo que el interesado no quiso confirmar.
'Hay mucha gente que me quiere y estima. Trabajo y en la calle puedo sentarme en un café, la gente viene a verme y a hablarme. Vivimos en un país especial y estoy muy orgulloso de ello', declaró a la AFP.
Para enfrentar su trabajo, el abogado comenzó a leer el manifiesto de 1.500 páginas, lleno de diatribas islamófonas y antimarxistas, que Behring Breivik difundió por internet justo antes de cometer la matanza.
Pero 'no es mi papel difundir su mensaje político', insistió.
Al parece, aún no ha determinado su línea de defensa, aún cuando sus declaraciones dejan suponer que invocará la demencia para evitar que su cliente sea procesado.
Por último, teniendo en cuenta el abismo ideológico que los separa, ¿acaso en el fondo no desearía perder el caso? Él responde que no.