La presión internacional se acentuó ayer sobre el régimen sirio, enfrentado además a dimisiones colectivas en el seno del partido en el poder y a la exigencia de la oposición de que lleve a cabo verdaderas reformas so pena de verse derrocado por una “revolución”.
Más de 230 miembros del partido gubernamental Baas anunciaron su dimisión: 30 de ellos en la región de Banias y 203 en la zona de Huran, en el sur del país.
“Las prácticas de los servicios de seguridad contra ciudadanos desarmados en Banias y en las aldeas vecinas, especialmente en Baida, son contrarias a todos los valores humanos y a los eslóganes del partido”, aseguraron los dimisionarios. Lamentaron los “registros de casas, disparos de balas reales indiscriminados contra la gente, las viviendas, las mezquitas y las iglesias”.
Petición
Por otra parte, más de 150 opositores sirios, que guardaron el anonimato por razones de seguridad, realizaron un llamamiento al régimen en favor de un “cambio verdaderamente democrático”.
En un comunicado titulado “Iniciativa nacional para el cambio”, los opositores advirtieron al régimen que sólo tiene dos opciones: “O lidera él mismo el cambio hacia la democracia o los manifestantes llevarán a cabo una revolución popular que derrocará al régimen y acabará en este cambio tras un período de violencia y disturbios”.
Los representantes de los 27 países de la Unión Europea se reunirán mañana en Bruselas para discutir eventuales sanciones. Más de 30 personas murieron el lunes y el martes en Deraa, en el sur del país.