Con un espectáculo de fuegos artificiales y al ritmo de una batería de 100 tambores, la escuela de samba 'Renascer' abrió este domingo la primera de las dos noches de suntuosos desfiles de carnaval en el sambódromo de Rio de Janeiro, el 'templo del Samba'.
Imitando el estilo del pintor, los sambistas desfilaron con lujosos y originales disfraces de coloridas mariposas, flamencos y jirafas, entre otros.
Los desfiles atraviesan los 720 metros de la avenida central del renovado sambódromo, frente a 72.500 espectadores, en una competencia que es seguida en todo el mundo, pero en Brasil con la misma pasión del fútbol.
'La sensación de desfilar es única, es de levitación', dice a la AFP Almandina Maria, una enfermera de 58 años, que se apronta a desfilar con esta escuela ubicada en la zona norte de la ciudad. 'Uno sólo siente eso desfilando. Está el calor del público y toda la historia de la escuela', añade emocionada.
'Desfilar es un placer inmenso, los ensayos todo el año son exigentes pero el final es muy gratificante', dice con lágrimas en los ojos Gustavo Nomada, un economista de 26 años, miembro de la batería de Portela y vestido de blanco y azul.
Cada presentación incluye entre 3.000 y 5.000 bailarines, muchos provenientes de las favelas. Las escuelas gastan de 2 a 5 millones de dólares para organizar sus desfiles, sospechados de ser financiados en gran parte por la mafia de los juegos clandestinos. Pero cada vez más empresas brasileñas y extranjeras invierten en el Carnaval, televisado para el mundo entero.
El jurado evalúa vestuario, ritmo, armonía, originalidad de los temas y de los sambas, pero especialmente el movimiento de los bailarines por la pista.
Cientos de 'blocos' (desfiles callejeros) ya han invadido las calles de la 'cidade maravilhosa' en largas jornadas de samba y cerveza.
Cinco millones de personas, entre ellos 850.000 turistas, participarán este año en el carnaval, que dejará al estado más de 1.100 millones de reales (unos 640 millones de dólares), según el gobierno estatal.
Sólo en boletería en el sambódromo se recaudarán unos 35 millones de dólares, 42% más que el año pasado.
Unos 12.000 policías fueron movilizados para mantener la seguridad en Rio de Janeiro, una de las ciudades más violentas de Brasil y que recibirá en 2014 la final del Mundial de fútbol y será la sede de los Juegos Olímpicos de 2016.
El carnaval, una tradición de más de 150 años, detiene por una semana a todo Brasil, de 191 millones de habitantes y sexta economía del mundo, en estos cinco días de locura, transgresión y fantasía.
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