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Atentado en Beirut deja ocho muertos

  • Actualizado: 20 octubre 2012 /

Una de las víctimas es el jefe de inteligencia de la Policía, Wisam al Hasan.

El jefe de inteligencia de las Fuerzas de Seguridad Interiores en Líbano, Wisam al Hasan, murió ayer en un atentado con coche bomba en Beirut, un ataque que hace temer una reanudación de los asesinatos entre 2005 y 2008 de personalidades hostiles a Siria, antigua potencia de tutela.

El ataque, condenado por Estados Unidos y el Vaticano y perpetrado en un barrio del centro de la capital libanesa, causó en total ocho muertos y 86 heridos, según un balance oficial.
Un balance anterior del ministro de Salud, Ali Hassan Jalil, indicaba que hubo tres muertos y cerca de 100 heridos.

El general Hasan, un musulmán sunita, es cercano a Saad Hariri, el jefe de la oposición libanesa hostil al régimen de Damasco. Su nombre sonaba para retomar la cabeza de las FSI (Fuerzas de Seguridad Interiores) a finales de año.

Los servicios de inteligencia de las FSI desempeñaron un papel clave en la detención el 9 de agosto del exministro libanés Michel Samaha, partidario del régimen sirio, en el marco de un caso de explosivos incautados destinados entre otros a ser usados en el norte de Líbano.
Violencia

La potente explosión de ayer, la primera de este tipo en la región de Beirut desde 2008, reaviva la preocupación por un contagio del conflicto sirio, que divide a los libaneses.

Siria, sacudida desde hace 19 meses por violentos enfrentamientos y a menudo acusada de estar detrás de los asesinatos de los años 2000, reaccionó de inmediato y condenó un atentado “cobarde” y “terrorista”. El ataque tuvo lugar en el barrio cristiano de Achrafieh, en el sector este de la capital. “Hemos oído una potente explosión. Hemos sentido el suelo temblar bajo nuestros pies”, explicó Roland (19) entre restos de coches calcinados y destrozos de edificios.

Cerca de la plaza Sasin, los padres de varios empleados del Banco Europeo de Oriente Medio, cuyas ventanas estallaron, trataban de tener noticias de sus hijos. No muy lejos, una joven conmocionada gritaba “¡mamá, mamá!”, mientras buscaba a su madre entre los escombros. Para muchos de los supervivientes, el atentado reaviva los temores de la vuelta de los años negros de la guerra civil (1975-1990).