Acusaciones contra Trump son más serias que las que enfrentó Nixon

El mandatario enfrenta un proceso de destitución del que promete vengarse ganando las elecciones de 2020.

Una decena de testigos, que incluyen a funcionarios, abogados y académicos, ha desfilado por el Congreso haciendo graves revelaciones contra Trump en audiencias televisadas en pleno año electoral en Estados Unidos.
Una decena de testigos, que incluyen a funcionarios, abogados y académicos, ha desfilado por el Congreso haciendo graves revelaciones contra Trump en audiencias televisadas en pleno año electoral en Estados Unidos. / Gricas. AFP

WASHINGTON.

Donald Trump cierra un año lleno de sacudidas y giros inesperados, como el intento de destitución impulsado por la mayoría demócrata en el Congreso que se apresta a someter al mandatario estadounidense a un juicio político buscando inclinar las elecciones de 2020 a su favor.

Muy desafiante, Trump exigió a la Cámara Baja votar “rápido” para poder tener un juicio político “justo” en el Senado, de mayoría republicana.

“Los demócratas de izquierda radical, que no hacen nada, acaban de anunciar que van a intentar someterme a un juicio político por NADA”, tuiteó Trump poco después de que la presidenta de la Cámara Baja, la progresista Nancy Pelosi, solicitara a los legisladores que empiecen a redactar los cargos para el proceso de destitución.

El mandatario insistió en que el caso que ha motivado el proceso en su contra en la Cámara Baja -sus presiones a Ucrania para que investigara al ex vicepresidente Joe Biden- se basa en contactos “completamente apropiados” con el Gobierno ucraniano, y opinó que la decisión de los demócratas sienta un mal precedente.

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“Esto significa que el acto tan importante y tan poco utilizado del juicio político se usará de forma rutinaria para atacar a presidentes en el futuro. Eso no es lo que tenían en mente nuestros fundadores. Lo bueno es que los republicanos NUNCA han estado más unidos. ¡Ganaremos!”, agregó.

Cargos que enfrenta Trump
-Abuso de poder.Un informe del Congreso afirma que Trump pidió “un favor” a su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, con el que intentó interferir en el resultado de las próximas elecciones, pidiéndole investigar al ex vicepresidente Joe Biden, su posible oponente en los comicios de 2020.
-Obstrucción al congreso. La documentación argumenta que Trump ha sido “el primer y único presidente en la historia de Estados Unidos que desafía y abiertamente todos los aspectos del proceso constitucional de destitución al ordenar a funcionarios de manera categórica a que no cumplan con las citaciones”.
-La votación.Tras 14 horas de agrio debate el pasado viernes, el Comité Judicial de la Cámara Baja, controlado por los demócratas, validó por 23 votos a 17 los cargos por abuso de poder y obstrucción del Congreso, avanzando así el proceso de acusación contra Trump.

Poco antes del anuncio de Pelosi, Trump había expresado su preferencia sobre el calendario para iniciar el juicio político, algo sobre lo que los demócratas han guardado silencio. “Les digo (a los demócratas): si van a votar para imputarme, háganlo rápido para que podamos tener un juicio (político) justo en el Senado, y nuestro país pueda volver al trabajo”, afirmó el presidente.

Trump aseguró que, en ese juicio político donde sus abogados tendrán más poder que en el proceso actual, pedirá que testifiquen Biden y su hijo Hunter, además de Pelosi y el líder demócrata en el Comité de Inteligencia, Adam Schiff; y se “revelará lo corrupto que es el sistema” político de EEUU.

Respaldo

Es precisamente la unidad republicana de la que alardea Trump la que puede salvarlo de la destitución. Hace 45 años, otro presidente conservador se vio obligado a renunciar a su cargo tras perder ese vital apoyo.

El 7 de agosto de 1974, tres líderes republicanos fueron a la Casa Blanca y le dijeron al presidente Richard Nixon que el apoyo de su partido se estaba esfumando y que un juicio político era inevitable. Nixon dimitió al día siguiente.

Trump, a diferencia de Nixon, parece disfrutar, al menos por el momento, del apoyo de los congresistas republicanos y no ha dado indicios de estar dispuesto a ceder ante lo que ha calificado como una “caza de brujas”.

Al igual que Nixon, Trump está siendo acusado de “utilizar los poderes de la presidencia por razones políticas personales”, dice Jon Marshall, profesor en la escuela de Periodismo Medill de la Universidad Northwestern.

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Pero las acusaciones en contra de Trump son más serias que las que enfrentó Nixon, explica Louis Caldera, quien se desempeñó como secretario del Ejército en el gobierno del presidente Bill Clinton y ahora es académico en la American University.

Lo de Nixon era un tema de “política nacional”, dice Caldera, mientras que Trump “retuvo la ayuda militar a un aliado en guerra”. Trump “no está actuando con fines legítimos de política local o exterior de Estados Unidos”, añade. “Básicamente está tratando de revolver el pozo para crear problemas para un rival político”.

Alan Baron, un asesor especial de juicio político en los casos de cuatro jueces federales, afirma que las acciones de Trump “hacen que el Watergate parezca un juego de niños”.

Antecedente. Nunca en la historia del país un presidente fue destituido. Dos fueron acusados, pero finalmente declarados inocentes: los demócratas Andrew Johnson, en 1868; y Bill Clinton, quien fue denunciado por “perjurio” en 1998, en el marco de su relación con la becaria de la Casa Blanca Monica Lewinsky. El exmandatario, que protagonizó el caso más controvertido de la edad moderna, logró salir airoso con el voto a favor de su inocencia de 55 de los 100 senadores respecto al cargo por perjurio, y obtuvo un empate en el cargo presentado en su contra por obstrucción a la justicia.

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Los republicanos tienen la mayoría en el Senado con 53 de los 100 escaños. De manera que el juicio político solo podría salir adelante si una veintena de senadores republicanos se cambian de bando y votan con los demócratas.

Impacto electoral

La campaña de reelección de Trump advirtió que el esfuerzo para destituirlo “solo envalentonará y energizará a los seguidores de Trump”.

Pero incluso si el intento de derrocar a Trump se estanca en el Senado, como se espera que suceda, hay más peligro presidencial por delante.

Los extremos de ambos lados no se verán influenciados por el proceso de destitución, “pero los votantes independientes o más moderados podrían” cambiar de opinión, señaló John Hudak, experto en gobernanza en el centro de pensamiento Brookings Institution.

Un debate legislativo de alto perfil sobre las acusaciones al presidente por abuso de poder podrían influir en los votantes moderados que apoyaron a Trump en 2016, electores que él no puede permitirse perder, debido a que su margen de victoria fue muy pequeño.

Los demócratas no están tampoco fuera de riesgo. Su base liberal ha clamado por el juicio político, pero les podría estallar en la cara, dicen expertos. “Existe la posibilidad de que los demócratas desaprovechen la oportunidad de conseguir que se aprueben artículos del proceso de destitución, desmovilizando a la base demócrata”, dijo Larry Sabato, jefe del Centro para Política de la Universidad de Virginia. Incluso si Trump es procesado por el Congreso, el hecho de que el Senado no lo condene lo hará parecer como una reivindicación para Trump y una señal de que los demócratas montaron un teatro político.