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Esposo de hispana asesinada en Chicago no desconectará a su hijo

El bebé arrancado del vientre de su madre tras ser asesinada sufre muerte cerebral.

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Yovani López se aferra a un milagro para su hijo tras el asesinato de su esposa en Chicago./Facebook.
Yovani López se aferra a un milagro para su hijo tras el asesinato de su esposa en Chicago./Facebook.

Chicago, Estados Unidos.

Yovani López, esposo de la joven hispana a la que asesinaron para arrancarle el bebé de su vientre en un crimen que ha conmocionado a la sociedad estadounidense, se aferra a la esperanza por un milagro que salve la vida de su hijo, que supuestamente sufre muerte cerebral.

Familiares de López afirmaron a medios estadounidenses que el joven padre ha decidido no desconectar al pequeño Yovanny Jardiel, que se encuentra con soporte vital.

El bebé habría sufrido severos daños cerebrales que pudieron ser causados por la falta de oxígeno cuando fue extraído a la fuerza del vientre de su madre, Marlen Ochoa.

Amistades de la familia publicaron imágenes en redes sociales que muestran a López junto a su bebé en el hospital. "Gracias por tus oraciones. ¡Abrió sus ojos! Estamos rezando por un milagro", escribieron junto a las fotografías.

El asesinato de Ochoa, una joven embarazada de 9 meses, ha causado conmoción en Chicago, donde tres personas fueron arrestadas por el atroz crimen.

Las sospechosas, Clarisa Figueroa, de 46 años de edad, y su hija de 24 años Desiree, enfrentan cargos de homicidio en primer grado por la muerte de la joven, quien debía dar a luz el 5 de mayo y su desaparición fue reportada el 23 de abril, el mismo día en que fue a visitar el hogar de las acusadas ubicado en el suroeste de la ciudad.

Piotr Bobak, de 41 años de edad y novio de Clarissa, fue acusado de ayudar a ocultar un homicidio.

Según informó la Policía de Chicago, la menor confesó a los agentes que ayudó a su madre a asesinar a la víctima, que fue estrangulada con un cable coaxial encontrado en un cubo de basura en el patio de la vivienda y donde también fueron hallados esta semana los restos mortales de Ochoa-López.

Las autoridades hasta el momento desconocen las motivaciones de las asesinas y barajan la hipótesis de que Clarisa Figueroa, quien perdió a un hijo en 2017, pretendía criar al recién nacido.

A Ochoa-López, casada y con un hijo de tres años, se la vio por última vez el pasado 23 de abril saliendo de la escuela Secundaria Alternativa Latino Youth, en el barrio de La Villita (sur de la ciudad), con dirección al hogar de las acusadas, en donde ya había estado en anteriores oportunidades.

Ese día tenía que haber ido a recoger a su hijo a la guardería, pero nunca fue.

Vea: Bebé arrancado del vientre de su madre tiene muerte cerebral

De acuerdo a la Policía y familiares, la víctima había conocido a sus asesinas a través de un grupo de Facebook, ahora cerrado, cuyas integrantes dan apoyo a madres en gestación.

Según dijo el jefe adjunto de los detectives de la Policía de Chicago, Brendan Deenihan, la víctima fue a la casa de Clarisa Figueroa para recoger ropa y un coche para bebés, y una vez en el interior, donde entró con engaños, fue asesinada y el bebé retirado de su vientre.

Poco después, según la investigación policial, Clarisa Figueroa hizo una llamada al teléfono de emergencia 911 para avisar que el niño recién nacido tenía problemas para respirar, tras lo cual fue transportado en estado crítico a un hospital cercano.

Desiree Figueroa declaró a los agentes que su madre había dado a luz al bebé, aunque luego las pruebas de ADN confirmaron que el recién nacido es hijo de la víctima, y de su esposo, Yovani López.