Tegucigalpa, Honduras.

Insuficientes para albergar a más presos se han vuelto los centros de detención anexos al Instituto Nacional Penitenciario (INP) habilitados en batallones cerca de la capital.

En unidades militares como el Primer Batallón de Infantería, en el sector de Las Tapias, Mateo, y el Segundo Batallón Táctico Especial, en el valle de Támara, se construyeron celdas especiales para albergar a presos por delitos ligados a actos de corrupción y crimen organizado.

En el Primer Batallón se encuentran los acusados por corrupción en el IHSS, supuestos cabecillas de organizaciones criminales e implicados en otros delitos.

También se habilitó un espacio en las instalaciones de los Cobras en las cercanías a la colonia 21 de Octubre desde mayo de 2014. La custodia está a cargo de militares como parte del apoyo.

Algunos de estos centros de detención alternos ya alcanzaron su máxima capacidad y no queda espacio para albergar a más internos, como es el caso del Primer Batallón de Infantería. En esta unidad militar hay 18 celdas, la mayoría con capacidad para dos reclusos cada una y, según una fuente de las Fuerzas Armadas, ya están llenas, lo mismo que en las 20 celdas del Táctico Especial.

En este batallón se encuentran 26 privados civiles y seis oficiales del Ejército acusados por delitos diferentes.

Entre los personajes más reconocidos están Mario Zelaya y Ramón Bertetty.

El sistema en los batallones es totalmente diferente a las cárceles normales. Las reglas son estrictas. Los internos solo tienen una hora diaria para recibir los rayos del sol, y las visitas no son diarias.