Los héroes que protagonizaron el rescate de la familia Licona y otra joven acompañante son dos humildes cortadores de palma conocidos por todos en la Barra del Ulúa como Pica y Luco.
Su agilidad en la pesca y conocimiento del mar hicieron que los valientes muchachos se sumaran a los bomberos en la búsqueda de los náufragos desde el día de la desaparición, el miércoles pasado.
Luis Licona, náufrago rescatado, no paraba de agradecer y nombrar a estos dos jóvenes por sus apodos. “Ellos dos son los que me salvaron y a mi familia. A ellos tengo mucho que agradecerles”, repetía.
Los jóvenes Darwin Laínez -Luco- y Herlin Flores -Pica- son los héroes de la Barra del Ulúa. Sus sobrenombres se derivan de Culoco, un tipo de tortuga conocida en la zona como sambunango y el otro es por picapiedras, apodos que se ganaron desde pequeños en su comunidad y que ahora se han vuelto famosos tras el milagroso rescate.
Luco, de carácter amigable y con los pies descalzos, contaba cómo encontraron a la familia Licona mientras cargaba en su espalda semillas de palma que bajaba de la lancha y las arrojaba a un camión.
“¿Qué quiere que le cuente?”, dijo con una sonrisa al ser consultado por LA PRENSA, en la zona de la Barra del Ulúa, si había participado en el rescate.
“Nosotros los buscamos varias veces porque son vecinos de la comunidad, pero en tres ocasiones nos quedamos sin gasolina y nos tuvimos que regresar”, relataba entre risas nerviosas.
Su deseo por ayudar era superado por su condición económica que les impedía seguir navegando en alta mar porque no contaban con dinero suficiente para la compra de combustible.
Su trabajo en la búsqueda de la semilla de palma siempre lo emprenden a las 4:30 am, pero ayer decidieron ir más temprano en su lancha de motor.
Cuando navegaban en las cercanías del la Barra de Chamelecón notaron que en un islote estaban caminando Luis Licona y su hijo. Al verlos les gritaron: “Hey, ¿ustedes son los muertos?”. Y dirigieron su balsa hasta la orilla.
“Necesitamos ayuda, mis hijas están al otro lado de la playa ayúdenlas”, les dijo Luis Licona cuando los vio. Rápidamente se desplazaron a pie hasta el lugar y llevaron cargadas a las dos menores hasta la balsa.
“No queríamos agotarlos, por eso no les platicamos mucho sino que los llevamos hasta su casa”, dijo Herlin Flores, quien junto a su amigo en ningún momento de la entrevista pararon de trabajar.
Ya los estaban velando
Los jóvenes relatan que al llegar a la humilde vivienda de la familia Licona, un grupo de mas 30 personas estaban en las afueras jugando naipes y comiendo carne de res, de una vaca que sacrificaron exclusivamente para el velatorio.
“Haaaa, me están velando vivo”, dijo Luis al llegar, y otra de sus hijas de nombre Rosameli salió corriendo a abrazar a su padre entre llanto y alegría, cuentan los muchachos.
La triste vela se convirtió en cuestión de segundos en celebración y Pica y Luco estaban incluidos. No faltaron las muestras de agradecimiento de los familiares, quienes les rogaron que se quedaran a compartir con ellos la buena noticia. Vecinos de la comunidad aseguran que estos dos jóvenes han participado en varios rescates, incluso, fueron ellos quienes encontraron sin vida a los hermanos Eddy Siru y José Rivera.
Ellos se ahogaron el miércoles cuando pescaban cangrejos en la barra de Chamelecón y José fue arrastrado por una corriente. Eddy trató de salvarlo pero no pudieron contra la corriente y murieron en las cercanías adonde fue encontrada la familia Licona.
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