31/03/2026
12:00 AM

Unos 2.5 millones de hondureños no tienen agua de manera permanente

San Pedro Sula, Honduras.

El 85% de los hondureños tiene conexiones a las redes de distribución de agua en las zonas urbanas y rurales, sin embargo, no todos ellos reciben el líquido los 7 días y las 24 horas.

Al menos, 2.5 millones de hondureños experimentan problemas concernientes con el agua, según la Asociación Hondureña de Prestadores de Servicios de Agua y Saneamiento (Ahpsas).

Las diferencias
Algunos hondureños reciben agua las 24 horas; otros, en ciertos momentos del día, y muchos, una o dos veces a la semana.
En Honduras hasta ahora no existe una entidad gubernamental que conozca con exactitud la cantidad de afectados por la carencia del recurso natural, pese a que el servicio es administrado por más de 300 entidades, entre juntas de agua, empresas y departamentos municipales y alianzas público-privadas.

Ahpsas, partiendo de la cantidad de personas que atienden sus 18 empresas afiliadas, calcula que sufre por la escasez, por lo menos, el 30% de los 8,721,014 de habitantes, de acuerdo con cifras del Instituto Hondureño de Estadísticas (INE).

“Esa es la cantidad que en este momento está en una situación que no es favorable”, dijo Jorge Aguilera, presidente de Ahpsas y gerente de Aguas de Puerto Cortés, una alianza público-privada.

El 70% de la población está en una situación menos dramática, mas no todo ese segmento recibe en sus casas agua que reúna condiciones para consumo humano.

Foto: La Prensa



El informe Situación de los Recursos Hídricos en Centroamérica: Hacia una gestión integrada, realizado por la Asociación Mundial para el Agua (Global Water Partnership, GWP), expone que en Tegucigalpa, afectada profundamente por la escasez, existen cuatro plantas potabilizadoras del Servicio Autónomo Nacional de Acueductos y Alcantarillados (Sanaa) “las cuales brindan un tratamiento adecuado conforme a los umbrales reconocidos internacionalmente.

Pero “en relación con el servicio de cisternas en los barrios periurbanos no se da ningún seguimiento permanente al control de calidad del agua, la que en su mayoría es agua subterránea extraída de pozos privados que pueden tener algunos parámetros que superen los umbrales permitidos”, advierte esa organización con sede en Estocolmo, Suecia.

En el informe, GWP hace la salvedad que “para el resto del país no se encontraron datos confiables sobre el tema de calidad de agua”.

Después de Tegucigalpa, Santa Rosa de Copán es una de las más golpeadas por la sequía, aunque históricamente sus habitantes jamás han gozado de un servicio perenne, siempre han recibido el agua cada cuatro días.

Entre 2015 y 2016, la situación se volvió más crítica para ellos y ahora el agua les llega a sus casas cada ocho días.

“Santa Rosa siempre ha tenido problemas para tener agua, pero ahora la situación es más crítica”, manifestó Gerardo Cardona, gerente de Aguas de Santa Rosa.

Foto: La Prensa

En todo el país, los ríos han perdido nivel; sin embargo, Puerto Cortés, que se suple del río Tulián, es una de las pocas ciudades que cuenta con el líquido las 24 horas durante toda la semana porque ha hecho grandes inversiones.
Aguas de Santa Rosa, constituida en 2009, es una dependencia municipal que camina hacia la conversión de una empresa desconcentrada de la alcaldía para poder, en el futuro, enfrentar los nuevos desafíos.

Santa Rosa, a diferencia de otros vecinos, tiene una desventaja: se encuentra a una altura de 1,135 metros sobre el nivel del mar y no tiene fuentes superficiales de donde pueda aprovisionarse utilizando la gravedad.

Con apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y fondos municipales aspira a construir un embalse en un pequeño riachuelo en la aldea El Salitrillo, a 8 kilómetros del casco urbano.

Ese proyecto le costará entre L25,000,000 y L30,000,000, una cantidad que, para la tesorería municipal, es cuantiosa, pues las sumas captadas por impuestos y tasas municipales no son suficientes para las satisfacer todas las demandas sociales.

Santa Rosa se encuentra doblemente en desventaja, pues además de carecer de fuentes superficiales por arriba de su altura se halla incrustada en el corredor seco de Centroamérica, la zona afectada por las sequías.

“Hace 20 años, el agua era extraída de pozos que tenían una profundidad de 310 pies, ahora hemos hecho pozos con una profundidad de 500 pies. El agua está más abajo”, expresó Cardona.

Foto: La Prensa

Puerto Cortés ya no consume agua color “chocolate” porque invirtió en una planta potabilizadora inaugurada en febrero
En los últimos dos años, Aguas de Santa Rosa perforó ocho nuevos pozos. Cada uno le costó aproximadamente L1,500,000. En suma, ha invertido unos L12,000,000, una cifra que aún no es suficiente para atenuar la crisis.

El sistema de distribución es abastecido en un 65% por los pozos y en un 35% por el río Higuito.

Para llegar al casco urbano, el agua es impulsada con energía eléctrica para que viaje cuesta arriba por una tubería de 12 kilómetros.

Mientras, los habitantes de Gracias, Lempira (a 45 kilómetros de Santa Rosa), que se han suplido del río El Arcagual, situado en la cordillera de Celaque, ahora, igualmente, sufren racionamientos.

“También tenemos problemas. El agua llega cuatro horas al día porque las fuentes se han estado secando”, comentó Javier Enamorado, alcalde de Gracias.