Es un hombre de baja estatura, pero uno de los más grandes optimistas de Honduras, Latinoamérica y del planeta. Es Emilio Santamaría, uno de los escritores más leídos en el país porque con sus anécdotas inspira ánimo, confianza y fortaleza espiritual al comentar las diferentes formas de observar la vida desde dos ángulos: “Positivo y negativo”, la columna sabatina que publica hace 25 años en Diario LA PRENSA.
También es conocido como el representante de los cursos Dale Carnegie.
Santamaría es nativo de tierras mexicanas, su padre de origen español y su madre marroquí, siempre viste sencillo y a diferencia de las malas noticias, él cree en Honduras, considerándolo con un enorme potencial al que sólo basta cambiarle la mentalidad negativa por la optimista.
El origen de su apellido se deriva de un hospicio español para niños abandonados porque allí reconocieron a su abuelo como Indalecio Santamaría, quien llegó a México para convertirse en capitán del ejército. En España nació su padre Romualdo quien a sus 98 años muere en tierras aztecas.
¿Qué soñaba ser de niño?
Cuando vivimos tres años en España sólo soñaba en conocer Francia e Inglaterra porque eran los países más mencionados por su desarrollo. Ese sueño no se me ha cumplido, pero espero lograrlo algún día.
¿Qué recuerda de su niñez?
Mi padre tenía varios negocios: una gasolinera y laboratorios, pero quebró. El juzgado nos sacó de la casa, remató los enseres y nos tocó dormir en el suelo. Ése fue el trago más amargo de mi vida, pero de no haber sido por eso, hoy no sería quien soy. Abandoné los estudios universitarios y trabajar para nuestro sustento.
¿Cuál fue su primer trabajo?
A mis 17 años inicié trabajando con Intercambio Mercantil, de unos alemanes, vendiendo discos, libros y varios productos en el sureste de México y luego en Centroamérica.
¿Fue muy enamorado?
Me enamoré de una judía, sus padres me lo impedían porque no era judío, pero al final Margarita me robó el corazón.
¿Cómo la conoció?
Cuando a esa edad visitaba San Pedro Sula conocí a Margarita Irías, contadora de uno de mis clientes y de casualidad mi vecina. El encuentro con ella es uno de los mejores sucesos de mi vida. Tenemos 42 años de compañía matrimonial, cuatro hijos y seis nietos.
¿Es romántico?
He sido fiel porque el amor es una decisión, no una emoción. Eso lo escribí hace varios años en una columna y en una ocasión, un profesor de español del estado de Memphis, EUA, me dijo que ese artículo había generado una airosa discusión en su clase, al grado que evitó el divorcio de una pareja.
¿Es un hombre de éxito?
A diario vivo luchando por tenerlo. El éxito es un camino, no un destino y llega como una consecución programada de la imposición de metas dignas.
¿Cuál es la clave?
Marcarme metas y ser perseverante con ellas. Con las metas es indispensable imaginarse hacia dónde se llegará, luego impregnar capacidad de trabajo para convertirlas en realidad.
¿Cómo se organiza?
Hasta el último detalle, me organizo para estar cómodo en todos lados y eso me hace vivir mucho del presente y disfrutar hasta de mis nietos.
¿Cómo afronta el 2006?
Imponiéndome metas en los siete órdenes de la vida que incluyen al trabajo, la familia, la salud y la vida espiritual. Pero a largo plazo deseo estar presente en el baile de bodas de mis pequeños nietos.
¿Ha experimentado la tristeza?
Sí, cuando viajé por 26 horas desde Costa Rica hasta México cuando murió mi madre. Mi padre también me hace falta porque con él platicábamos mucho y ahora cuando voy a México no los veo.
¿Cómo deben enfrentarse los momentos difíciles?
Con mucho optimismo y recordar que las dificultades no son para siempre, así como la pobreza y la prosperidad, tampoco. No es correcto confundir ser pobre con estar pobre, porque con la forma de enfrentar los dilemas, los problemas se resuelven.
Junto a su esposa Margarita Irías de Santamaría en 1985.
De repente, el trabajo porque soy algo adicto, pero siempre mi familia con quien establezco mi equilibrio cotidiano y espiritual.
¿Sufre de estrés?
No porque a lo largo de la vida aprendí a vivir el momento.
¿Va al gimnasio?
No me queda tiempo, pero tengo una caminadora porque me he propuesto rebajar 18 libras hasta llegar a las 155.
¿Se haría alguna cirugía plástica?
No, estoy conforme como soy.
¿Ya logró todo lo que soñó?
No soy conformista y tengo muchos propósitos. Quiero internacionalizar mi columna en 25 periódicos más, editar más libros, musicalizar mis columnas, hacer películas de motivación, editar cápsulas motivacionales para la televisión, distribuir más cursos de autoaprendizaje del inglés y tener otras representaciones de marcas mexicanas y hondureñas para generar más comercio.
¿Le falta alguna meta por cumplir?
Las metas también se renuevan constantemente, algunas se tornaron desfasadas y otras no estaban a mi alcance.
¿A qué personaje admira?
A Dale Carnegie, porque pese que nunca lo conocí, me parece que toda la vida estuve con él.
¿Es perfeccionista?
No, pero en lo que redacto en mi computadora sí me gusta serlo. Hasta cierto punto la perfección es una cualidad, pero cuando se excede es defecto.
Si volviera a nacer ¿qué haría y qué no?
Trabajaría para Dale Carnegie, ser instructor y su director. Desde pequeño, aprovecharía más el tiempo para estudiar. No viajaría tanto para pasar más con mi familia.
¿Cómo quisiera que lo recordaran?
Como el que le ayudó a los demás a ser más felices, no a ser más capaces porque la capacidad no brinda la felicidad. Ser feliz es mi finalidad.
¿Qué colecciona?
Nada, pero soy un lector voraz. En mi casa tengo en existencia alrededor de 4,500 o 5,000 libros leídos, que algún día donaré.
¿Qué lo llena en su vida profesional?
Los logros de los participantes. En una ocasión, el general Juan Alberto Melgar Castro, siendo ministro de Gobernación, me comentó cómo el seminario lo había impulsado en su carrera como militar y aseguró que una de sus metas era ser el jefe de Estado de Honduras. Al cabo de pocos meses lo logró.
¿Cómo inicia Dale Carnegie en Honduras?
El primer Dale Carnegie fue el canadiense Paul Sanche, Qepd, luego Agripino Flores, Qepd, y el tercero yo. El curso lo recibí en El Salvador, luego Sanche me llevó a México y en República Dominicana me inicié como instructor, después pasé a Honduras. Llevo 37 años de trabajar con ellos y aquí inicié hace más de 30.
¿Algún orgullo en especial?
Mi columna Positivo y Negativo porque hasta donde sé es la más antigua, al menos en LA PRENSA al publicarse consecutivamente por más de 25 años.
¿Cómo nace Positivo y Negativo?
Mi trabajo me obliga a viajar mucho. En los aeropuertos perdía tiempo esperando los vuelos. Un día decidí aprovechar las esperas para redactar mi columna y el nombre que se me ocurrió fue Positivo y Negativo.
¿Quién lo motivó a escribir su columna en LA Prensa?
Don Óscar Flores cuando era el director en Tegucigalpa. Con mi columna trato de influir en los lectores a pensar con más optimismo acerca de su trabajo, su vida y su país.
¿Recuerda el primer artículo?
Sí, se llamaba “Suerte que llegaron los lobos”.
¿Cuál ha sido su mejor artículo?
“Adiós al jefe”. Trata de lo que sentí hace seis años cuando mi padre murió. Cuando lo escribí, don Eliseo Pérez Cadalso, padre, siendo cónsul de Honduras en Londres, me escribió: “Mi pésame por la muerte de su padre y mi felicitación por su artículo”. Ése fue el mejor pésame que recibí y lo guardo con sumo aprecio.
¿Dónde ha radicado el éxito?
En dos aspectos: trato casos de la vida real y la escribo con mucho respeto para los lectores.
¿Quiénes lo leen más?
Los ceibeños. El récord de mejores ventas de mis libros lo tiene la librería Casa del Estudiante con más de 800.
¿Cree en las metas?
Sí porque en más de 20 años que he impartido este seminario he observado lo que ha hecho en miles de personas. Las metas transforman a los hombres, son proveedoras de fe, le dan sentido a la vida y la gente llega lejos cuando se marcan metas.
¿Cuáles son los pasos para imponerse metas?
Primero: vea su situación actual y acéptese, luego sueñe hasta donde quiere llegar. Después arme un plan capaz de pasarlo de donde está hacia donde quiere llegar.
¿Cree en el entusiasmo?
Sí, y más todos los días cuando me levanto y repito que hoy seré más alegre, brillante, feliz y entusiasta.
¿Cómo visualizar el 2006?
Hay que esperarlo con mejores esperanzas y verlo como un cuaderno nuevo, el que se escribirá con buena letra.
¿Cómo elegir los propósitos?
Los propósitos se priorizan, se escriben, se releen y se lucha por ponerlos en práctica. Todo eso para primero ser y luego tener, o sea invertir en uno mismo porque uno vale más con ser que con tener.
Emilio Santamaría, en el círculo, en compañía de sus hermanos en 1943 en esta foto del álbum familiar.
Controlando sus pensamientos. No hay que confundir la preocupación de responsabilidad con la preocupación de la ansiedad.
¿Cómo no ser presa de la vida moderna?
Solamente descomplicándose y valorando lo que realmente uno necesita.
Al vuelo
Un libro: “El vendedor más grande del mundo” de Og Mandino.
Una canción: “Te quiero bonita” de Los Tres Ases.
Un color: Verde.
Una virtud: La honestidad.
Un defecto: No medir las horas en el trabajo.
Dios: La fuerza creadora.
Honduras: Un país para amar y construir.
Familia: La razón de ser en mi trabajo.
Viaje: La primera vez que viajé a España.
Envidia: Una emoción muy negativa.
Og Mandino: Un extraordinario escritor y orador.
Éxito: Un camino, no un destino.
Amistad: No una casualidad, un don de Dios.
Optimismo: Un impulso a los logros.
Dale Carnegie: Un hombre inspirado por Dios.
Frases
Religión
“Soy católico y asisto a mi iglesia. Es imposible ver el nacimiento de un bebé y seguir siendo ateo. Nuestros hijos son de Dios que vienen
a través de nosotros”.
Bohemio
'Soy malo para bailar, pero medio me defiendo. Me encanta escuchar la música de los boleros como Los Tres Ases, Los Panchos, Agustín Lara, Francisco Valdez y Ray Conniff'.
Retiro
“La gente me pregunta cuándo me retiraré, pero les respondo que solamente pienso hacerlo hasta que Dios me dé fuerzas”.
Datos
Obras
Mediante la recopilación de sus columnas, Santamaría ha publicado tres libros y prepara el cuarto con una editora mexicana.
Política
Si aceptaría un cargo público pediría ser el ministro de la Inteligencia, tal como se implementó en Venezuela, para ayudar a los grandes talentos de escasos recursos a explotar sus dotes.
Logro
Santamaría trabajó al lado del autor del libro “El vendedor
más grande del mundo”, Og Mandino.
Dale Carnegie
La convención anual del 2005 fue extraordinaria porque por primera vez se celebra fuera de EUA. Fue en Cancún y entre 3,500 instructores a nivel mundial me nombraron como el orador de entrada para hacer la invocación no denominacional por los alimentos, uno de los mejores honores para los agremiados.
Platillo
'Arroz con frijoles. De postre me encanta el arroz con leche y
suficiente canela. No cocino, pero me agrada lavarle los trastes a mi esposa'.
Curioso
Muchas personas creen que Emilio es pariente cercano del periodista Amílcar Santamaría, pero no. Desde hace varias décadas son
muy buenos amigos.
Pasatiempo
“La lectura, constantemente paso devorando libros, con ellos inicio a las cuatro de la mañana”.
Satisfacción
La construcción del edificio Dale Carnegie Training en San Pedro Sula.