04/05/2026
07:27 AM

Una legión de peregrinos asiste a procesiones de Viernes Santo en Jerusalén

Decenas de miles de peregrinos de todas las nacionalidades y credos cristianos, desde coptos egipcios a indonesios, recorrieron este viernes el casco antiguo de Jerusalén en las procesiones de Viernes Santo que rememoran la crucifixión de Jesús.

Decenas de miles de peregrinos de todas las nacionalidades y credos cristianos, desde coptos egipcios a indonesios, recorrieron este viernes el casco antiguo de Jerusalén en las procesiones de Viernes Santo que rememoran la crucifixión de Jesús.

Reunidos en grupo, los fieles recorrieron bajo el sol las catorce estaciones de la Vía Dolorosa o camino que, según la tradición cristiana, emprendió Jesús con la cruz a hombros antes de ser crucificado por los romanos.

El recorrido comenzó en el convento de la Flagelación y concluyó en la iglesia del Santo Sepulcro, donde se cree que fue sepultado Jesús y que se ha convertido en un lugar de referencia para la cristiandad.

Las calles angostas de la ciudad vieja de Jerusalén, ocupada y anexionada por Israel, bullían de actividad este viernes. Varios representantes de las dos familias musulmanas Nuseibeh y Judeh, que desde el siglo XIII se van pasando de generación en generación las llaves del Santo Sepulcro, abrieron las puertas a primera hora de la mañana para que católicos y ortodoxos, que este año celebran la Pascua al mismo tiempo, pudieran musitar sus rezos.

'Estoy encantada de estar aquí, de poder sentir el olor de la ciudad santa', confesó con una cruz en la mano Abraham Thayel, un peregrino indio de 74 años, tocado con un sombrero rojo.

En la entrada de la Basílica, las distintas procesiones trataban de no chocar las unas contra las otras en medio de una atmósfera que estremecía los sentidos. Los cánticos se entremezclaban y un olor a cera e incienso flotaba en el aire.

Los mercaderes palestinos se las apañaban para llamar la atención de los turistas, y los musulmanes que acudían a la explanada de las Mezquitas para la oración del viernes se escurrían entre una compacta masa de fieles.

'El ambiente es fantástico. Adoro esta ciudad y me voy a quedar otros cinco días más' en ella, afirmó Waas Carol, un cristiano ortodoxo de 68 años procedente de Indonesia, el país musulmán más grande del mundo.

Lodomila Vilasovich, de 53 años, viajó desde Ucrania con un grupo de 300 peregrinos. 'No he parado de llorar desde esta mañana. Siento realmente el calvario de Cristo', afirmó Ataviado con chilaba y turbante egipcios, Ayub Suleiman llamaba la atención.

'Es extraordinario, espero que pueda venir cada año', afirmó este copto del sur de Egipto que pese a sus 81 años no daba muestras de cansancio.

'Pido a Dios que nos dé medios para que podamos realizar esta peregrinación cada año', decía otra cristiana egipcia, Amalia Noumaan, de 62 años.

El religioso copto Andrawas Awad estimó que al menos 1.100 peregrinos, en su mayoría coptos, han viajado desde Egipto para celebrar la Pascua en Jerusalén.

Y eso a pesar de la oposición del jefe de la Iglesia copta de Egipto, el papa-patriarca copto Chenuda III, un defensor a ultranza de la causa palestina que ha prohibido los viajes a Israel mientras no se resuelva el conflicto israelo-palestino.

Incluso amenazó con excomulgar a los coptos que hicieran el viaje. En cuanto a las restricciones de movimientos, todo apunta a una mayor clemencia. Según las autoridades israelíes, más de 8.500 cristianos palestinos fueron autorizados a entrar en Jerusalén con motivo de las festividades religiosas que se desarrollan bajo fuerte vigilancia policial.