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Un rincón para tomar café con Dios

  • Actualizado: 20 octubre 2012 /

El menú es una de las curiosidades en el lugar donde, por ejemplo, los cafés fueron bautizados con los nombres de los doce apóstoles.

Café con Dios, un curioso bar temático inaugurado recientemente en la ciudad argentina de Córdoba, invita a los clientes a comerse un apetitoso “mandamiento” acompañado con un humeante y aromático “apóstol”, en un remanso de paz en medio del mundanal ruido cotidiano.

Creada por siete miembros del movimiento católico de la Renovación Carismática, la cafetería en el bullicioso centro cordobés se convirtió en lugar de reunión para grupos cristianos y un imán para turistas curiosos.

Ubicado a pocos metros de la Catedral de Córdoba, Café con Dios ofrece una atmósfera apacible, que invita a la charla, sin televisión, pero con música católica y evangélica de fondo y publicaciones católicas a la mano, incluida la Biblia, para quienes quieren acompañar el café con la lectura.

“También están los diarios de Córdoba y algunos periódicos nacionales. La gente viene, lee y se toma su café diario. También hay bebidas alcohólicas, como cerveza o vino”, relata Antonio Melone, uno de los socios de la cafetería.

Santo menú

El menú es una de las curiosidades de este lugar, donde, por ejemplo, los cafés fueron bautizados con los nombres de los doce apóstoles. Aquí un cortado es “un Pedro” y un submarino (chocolate caliente) es un “Judas Tadeo”. Si le ofrecen “paz”, acepte, pues el café vendrá acompañado de un “croissant” que, si no le llena del todo el espíritu, al menos reconfortará su paladar.

Y los sandwiches tienen los nombres de los diez mandamientos: si desea uno de jamón y queso, solo hay que decir “amarás a Dios por sobre todas las cosas” y aparecerá.
La ambientación también va acorde, con un mural con fotos de papas, santos y fundadores de movimientos eclesiásticos -para resaltar el valor de la diversidad en la iglesia, según Melone- y la imagen de una paloma, símbolo del Espíritu Santo.

“Quisimos un lugar tranquilo, donde se puede tomar café servido por gente que tiene una vida de oración, ya que los mozos (camareros) no son profesionales pero sí tienen mucha vida interior”, explica Melone.