Al silencio se han llamado las anteriores y actuales autoridades de Soptravi, respecto a su responsabilidad en la imitación de carretera pavimentada que dicen construir entre Tegucigalpa y Danlí.
Se trata de una obra a la cual se le modificó el contrato, reduciéndose el trabajo pero aumentándole el costo.
La indiferencia gubernamental es similar al comportamiento de los representantes de Elxamex, empresa contratista y a Inocsa, la compañía supervisora, ambas españolas, que en todo caso no han querido dar explicaciones del por qué una carretera que todavía no han terminado y entregado ya está deteriorada en la parte que se rehabilitó primero.
Incluso en la oficina que tiene el Banco Mundial en Soptravi, responsable de mantener una supervisión sobre este proyecto, no se han querido referir a las irregularidades.
A su representante Marco Velásquez, nunca se le ha encontrado en su oficina, mientras que Ricardo Larios, ingeniero encargado de estar al tanto de la buena ejecución de la obra, asegura que no tiene autorización para hablar.
Mientras el Gobierno, Soptravi, el contratista y el supervisor no dan explicaciones sobre lo que realmente sucede; autoridades de la Procuraduría General de la República aseguran que esperarán los resultados de la auditoría que realizará sobre el proyecto el Tribunal Superior de Cuentas, TSC, para luego proceder.
Importante
Irregularidad
Al proyecto de pavimentación se redujo de los 92.4 a 53 kilómetros, pero ahora es que el contratista sólo entregará 50 kilómetros.